¿Quieres recibir notificaciones de nuestro sitio web?

Contrarrestando el extractivismo a través del lenguaje

Simplificar el lenguaje y acercarlo a todas y todos puede ser la clave para desmantelar las estructuras de poder

Una de las formas de promover los derechos de las mujeres frente a la industria extractivista es, principalmente, a través del lenguaje. En la literatura, el lenguaje suele referirse a sus comunidades como “pobres” o “marginadas”, sin abundar en sus condiciones específicas.

Como señala el estudio Accountable to whom?, de Oxfam, cuando sus condiciones como el género, etnicidad, creencias religiosas o habilidades físicas no son abordadas, es más difícil saber cómo afecta cada una a la situación de las mujeres. Por ejemplo, ¿cómo cambian el acceso a la educación y el lenguaje la forma en que las mujeres aprenden sobre sus derechos?

El derecho a la información es uno de los principales temas a tratar. En muchos casos, la mayor parte de la información es más accesible para los hombres a través de plataformas a las que las mujeres no tienen acceso. Además, la información sobre la industria extractiva suele estar escrita en idiomas no comprensibles para la mayoría.

Algunos estudios han señalado que las mujeres no suelen ser incluidas en los proyectos enfocados en la industria extractiva, pues se asume que los hombres sirven como intermediarios de las mujeres y sus familias; esto incrementa la dependencia económica de las mujeres para con los hombres.

En el caso de la información acerca de la industria extractiva minera, por ejemplo, estudios muestran que la ciudadanía tiene poco o nulo acceso a los documentos al respecto. Hasta 2016, solamente el 11.6% de los hogares en entornos rurales contaba con acceso a Internet y el 52.9% de esas personas, mayores de 12 años, reportaron no usar el Internet.

Así, como señala el estudio de Oxfam, un lenguaje más simple puede ser la clave para “demistificarlo” y crear un entorno transformativo para las mujeres. 

Como señala Laura Neuman, “con acceso a la información, las mujeres tendrían acceso a una nueva herramienta para contribuir a vencer la disparidad de género que las ha mantenido desempoderadas”.

Crear conciencia es clave para que la participación de las mujeres no se quede en una simple cuota de género y, en cambio, sea significativa en la lucha ante el extractivismo. En la teoría feminista, indica el estudio, generar conciencia también implica crear espacios para que las mujeres compartan sus experiencias, mismas que son tocadas por las estructuras de género desiguales.

En el “Manual de contra-narrativas para movimientos eco-territoriales” de Oxfam se menciona una serie de estrategias para combatir el discurso extractivista: uno que se ha valido, principalmente, del uso del lenguaje.

Algunos elementos para contrarrestar el discurso mega-extractivista incluyen:

  • Datos e información. La forma más efectiva de contrarrestar los discursos malintencionados o imprecisos es con datos verificables.
  • Testimonios. Las campañas que recuperan testimonios generan una mayor cercanía con los conflictos.
  • Inspiración. A partir de las emociones y los deseos se puede crear una conexión con los receptores del mensaje.
  • Humor. Los memes y las sátiras tienen un gran potencial porque apelan al lado emocional de la audiencia. Sin embargo, es importante ser cuidadosos con el humor.
  • Diálogo. Las reuniones y conversatorios ayudan a prevenir la violencia.
  • Réplica. Como indica el manual, al desarticular didácticamente los argumentos de la narrativa hegemónica es posible mostrar sus efectos negativos.
  • Analogías. Las analogías ayudan a presentar de forma simple los problemas complejos.
  • Invertir la lógica. Es posible resignificar la narrativa hegemónica al cambiar su enfoque y sentido.
  • Cara a cara. Aludir directamente a los responsables de los proyectos.

Las mujeres son las principales luchadoras contra la industria extractivista y el despojo de sus tierras. Sin embargo, son también las que menor probabilidad tienen de acceder a la educación y, por consecuencia, entender la información que necesitan. No solo es necesario generar oportunidades educativas para ellas, sino entender que el lenguaje simple y sencillo es un derecho para todas las personas.