Entrega Senado la Belisario Domínguez a “Héroe de la gasolinera”

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El día de ayer el Senado de la República entregó la presea “Belisario Domínguez” de manera post mortem a Gonzalo Rivas, también conocido como el “Héroe de la gasolinera”. El premio fue entregado a su familia por haber realizado un acto heroico que salvó a cientos de personas, cuando apagó un incendio en la gasolinera Eva provocado durante una manifestación en la autopista del sol por normalistas de Ayotzinapa.

El reconocimiento fue entregado a la madre del ingeniero en una sesión solemne en la antigua casona de Xicoténcatl y a la que asistió el presidente Enrique Peña Nieto como testigo de honor. También estuvo presente su hermano, el teniente de la marina Iván Rivas Cámara, quien señaló que:

“Cada minuto, cada pensamiento suyo después de esta tragedia estuvieron dedicados a la gente a quien amaba, a nuestra madre, a la memoria de nuestro padre, a sus cuatro hijos, a sus hermanos y hermanas, a la vida a la que él quería pertenecer y a su México al que tanto amaba.” (Vía: El Universal)

Todos menos Gonzalo Rivas, quien en un acto heroico tomó uno de los extintores y logró apagar el incendio de la bomba. Ese acto le costó la vida, pues una garrafa de plástico en llamas explotó encima de él cuando activó el extintor hacia la bomba de gasolina. Rivas sufrió quemaduras graves que produjeron que agonizara durante 19 días en la clínica del IMSS de Lomas Verdes en donde finalmente murió. Hasta el momento no se han hecho las investigaciones correspondientes, no ha habido detenidos, en otras palabras, la muerte de Gonzalo Rivas ha quedado impune. (Vía: Nexos)

Hay que recordar también que fue el escritor y periodista Luis González de Alba quien promovió al “Héroe de la gasolinera” para que fuera condecorado con la medalla Belisario Domínguez, todos los días desde su columna firmaba con la leyenda: “Medalla BELISARIO DOMÍNGUEZ 2016 para Gonzalo Rivas Cámara, quien salvó cientos de vidas a costa de la suya: #BelisarioParaGonzaloRivas”. Asimismo, redactó una petición formal a la comisión encargada de otorgar la presea en el senado, ahí señaló:

“Senador Roberto Armando Albores Gleason, Presidente de la Comisión de la Medalla Belisario Domínguez:

Como un mexicano más de los conmovidos por el acto de heroísmo del trabajador Gonzalo Miguel Rivas Cámara, a la altura de Jesús García, Héroe de Nocozari, Sonora, propongo para este Héroe de Chilpancingo el más alto reconocimiento de la República, póstumo porque su heroísmo le costó la vida.

Señala el reglamento:

Artículo octavo. La Orden Mexicana de la Medalla de Honor “Belisario Domínguez” del Senado de la República se conferirá en vida o de manera póstuma a los hombres y mujeres mexicanos que se hayan distinguido por su ciencia y su virtud en grado eminente, como servidores de nuestra Patria o de la humanidad.

Nadie ha exclamado ‘todos somos Gonzalo Rivas’. Murió un mexicano valeroso que salvó centenares de vida a costa de la suya. Lo espera el olvido porque no hay forma de gritar ‘Fue el Estado’.” (Vía: Milenio)

Evidentemente las reacciones de sectores de la izquierda no se hicieron esperar, desde su recurrente falta de autocrítica y por supuesto desde visión sesgada por la ideología tomada como dogma, lanzaron su consigna preferida referida a la “criminalización”. Acusaron a autoridades y al mismo Luis González de Alba de buscar criminalizar a los normalistas, como si establecer cuestionamientos y críticas a las acciones políticas  de los normalistas justificara lo sucedido en Iguala.

Nada más equivocado, nada justifica la desaparición de los 43 en Iguala, pero eso no quiere decir que no sea posible condenar las acciones de lucha de los normalistas, en donde el robo de mercancías y de autobuses, con el secuestro de sus choferes, así como el saqueo, el vandalismo y la violencia son moneda corriente en sus manifestaciones. Es decir, no hay una implicación causal entre una cosa y otra, el problema está en el absurdo de creer que todo está justificado si es acorde con la ideología política que se defiende y por tanto que todos los cuestionamientos a esas acciones son estrategias de las cúpulas de poder y de la ciudadanía altamente reaccionaria.

De ahí las rabietas y los ataques  de algunos sectores autoritarios y dogmáticos de la izquierda contra González de Alba durante toda su trayectoria. Acusado de traidor por cuestionar la ortodoxia y el totalitarismo del pensamiento único fue constantemente censurado; solo recordemos la anécdota de Carlos Monsivais cuando le puso un ultimátum a Carmen Lira, directora de La Jornada diciéndole “o Luis o yo”. Como todos sabemos González de Alba fue despedido. (Vía: Nexos)

Su última transgresión contra esos “lobos disfrazados de ovejas” de la izquierda, fue pedir la medalla para Rivas, fue ser un crítico de los métodos de “lucha” de las normales y por supuesto fue criticar a esos que de una tragedia como la de los 43 buscan sacar réditos políticos y económicos.

 

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