El arma secreta de Banxico para estabilizar al peso después de los ataques de Trump

La finalización de la cuarta ronda de negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) trajo incertidumbre a los mercados debido a que aumentaron las probabilidades de que Estados Unidos salga del acuerdo comercial, en parte por las declaraciones de Trump y, por otra parte por la falta de acuerdos a raíz de la agenda que está buscando impulsar el equipo de negociación estadounidense.

Este entorno de riesgo se vio reflejado inmediatamente en la paridad del tipo de cambio, ya que en cuestión de días el peso se depreció fuertemente ante el dólar, pasando de una fluctuación que oscilaba entre los 17.80 y los 18.30 a otra que superó los 19 pesos por dólar.

Ante este escenario de rápida depreciación el Banco de México decidió intervenir en los mercados cambiarios internacionales con la finalidad de cortar los picos de especulación, el instrumento que utilizó: las coberturas cambiarias.

¿Qué son las coberturas cambiarias? En primer lugar, las coberturas cambiarias son instrumentos de política monetaria que buscan traer certidumbre a las instituciones financieras a través de la venta, en este caso de dólares a futuro, a un tipo de cambio fijado previamente en un contrato ganado en una subasta, terminado el plazo, la institución financiera compra los dólares al banco central al tipo de cambio fijado previamente. El día de la compra se toma en cuenta el tipo de cambio del día y si este es mayor,  la institución financiera paga el diferencial en moneda nacional y si es menor es Banxico el que paga el diferencial.

En ese sentido, lo que hizo Banxico fue convocar a las instituciones financieras a una subasta, ahí anunció los instrumentos puestos a subasta, que en este caso fue una de 4 mil millones de dólares (a 32 días) y otras dos de 3 mil millones de dólares (a 40 días); ahí los participantes ofertan a un tipo de cambio por encima al del día, es decir, si el dólar ese día estuvo a 19.27, los grupos financieros lo pujan a 19.50.

De ahí el Banco de México selecciona las ofertas más altas de la subasta para firmar un contrato a un plazo menor a un año, pasado el tiempo fijado el órgano financiero compra los dólares al precio preestablecido con Banxico, es decir, si el tipo de cambio fijado fue a 19.50, la primera institución compró 4 mil millones a ese rango, pero, se toma el banco central toma el tipo de cambio de ese día para pagar o cobrar un diferencial en moneda nacional, de tal forma, que si el dólar se encuentra ese día a 20 pesos, Banxico paga a la institución financiera 50 centavos de moneda nacional por cada dólar vendido, en cambio si el tipo de cambio está en los 19 pesos es el órgano financiero el que paga 50 centavos al Banco de México por cada dólar comprado.

Para decirlo de una forma más sencilla: la subasta es un una especie de apuesta en donde de cierta forma permite que las instituciones financieras especulen a futuro y con base en eso se les garantiza el precio que proyectan del tipo de cambio.

Estas medidas ofrecen certidumbre a los mercados ya que posibilita que las instituciones financieras operen en el corto y mediano plazo sin el entorno de volatilidad de los mercados cambiarios. Esto produce un efecto positivo en las fluctuaciones de los mercados cambiarios ya que este instrumento literalmente corta los picos de especulación que se dan ante los contextos de incertidumbre.

Estas medidas surtieron efecto casi inmediatamente, ya que después de las subastas, el tipo de cambio bajó de 19.27 a 19.08 pesos por dólar. (Vía: Banco de México)