Richard Thaler y el mito de la elección racional en la economía

¿Por qué elegimos comprar una casa en lugar de otra? ¿Por qué ahorramos? ¿Por qué aumentan los divorcios en crisis económica? ¿Por qué la Bolsa de Valores cae los viernes? ¿Influye nuestra felicidad en el sistema económico? Richard Thaler acaso no tiene las respuestas, pero sí la metodología para acercarnos a ellas.

La economía conductual no examina solamente números, sino también emociones, opiniones y valores

El Premio Nobel de Economía de este año en realidad fue una sorpresa al romper completamente con la tradición; el galardón suele destinarse a investigadores apegados a ciertos cánones y presupuestos de la ciencia económica. En ese sentido, es inusual que le hayan entregado el Nobel a un economista como Richard Thaler, cuyas investigaciones rompen con las tradiciones dominantes de la economía.

La teoría Thaler trabaja economía conductual, rama multidisciplinaria que incluye modelos de las ciencias cognitivas, la sociología y la psicología. Su enfoque permite construir observaciones que toman en cuenta elementos ajenos a la economía, pero que inciden y afectan sus operaciones, es decir, que añaden complejidad teórica. 

La economía clásica trabaja desde un sujeto racional que opera bajo principios y cálculos técnico-instrumentales. Modelos incluso opuestos comparten el punto de partida: la presunta racionalidad individual: ahí están el neoclasicismo de Pareto y Marshall, la teoría de juegos cooperativos de Von Neumann y Morgenstern y los no cooperativos de Nash, hasta las teorías de rational choice de Becker y Friedman e incluso el marxismo analítico de Roemer y Elster.

A pesar de sus diferencias, esas teorías comparten no solo la centralidad del individuo, sino que este actúa económicamente de manera racional buscando siempre obtener un beneficio a través del cálculo medios/fines. Sin embargo, dicho principio resulta problemático ya que está construido con base en una tipificación ideal de la racionalidad instrumental y deja fuera otros tipos de racionalidad que también se encuentran presentes en las acciones de los sujetos.

El principio que sostiene distintos tipos de racionalidad en realidad no es nuevo, Max Weber ya había construido 4 tipos ideales a principios del siglo XX: con arreglo a fines, a valores, a tradiciones y afectiva; todas ellas contienen distintos tipos de motivaciones, valores que detonan en acciones con un sentido distinto.

Lo innovador de Richard Thaler y su tradición, es que toman en cuenta observaciones de la psicología,  la sociología y de las ciencias cognitivas para formular una crítica a la idea de racionalidad instrumental en la economía.

¿Cómo influyen las emociones de Trump en la economía global? 

Lo que afirma Thaler es muy simple: en la economía, desde la operación más compleja, hasta la acción más simple se activan variables que no pueden reducirse al cálculo racional, dicho de otra forma, en la economía están involucrados aspectos emocionales, axiológicos, tradicionales, cognitivos, fisiológicos además del cálculo medios/fines; por tanto las observaciones económicas deben tomar en cuenta todos esos elementos para generar explicaciones mucho más fiables y complejas.

Thaler utiliza esta arquitectura para observar y explicar casos concretos que no se pueden explicar desde el principio ideal de la racionalidad instrumental. Pensemos en el hecho de que estamos dispuestos a pagar más por un mismo producto a ciertos vendedores o en nuestro consumo incluyamos distintos tipos de valores, los cuales van más allá de la operatividad de las leyes de la oferta y la demanda.

Donald Trump es un ejemplo límite de este principio fundamental de la economía conductual, ya que sus decisiones no están basadas en ningún cálculo de racional en términos de costo/beneficio, sino que son motivadas por emociones y valores. El problema aquí es que este personaje, por el rol que desempeña, incide en el sistema económico global; sus decisiones afectan a millones de agentes económicos.

La economía la ejercen personas, no máquinas perfectas

Como podemos ver, este enfoque nos permite observar la economía de manera más compleja, ya que toma en cuenta un mayor número de incentivos, motivaciones, intenciones y cálculos a disposición de los agentes económicos qua van más allá de los tipos ideales de los modelos de racionalidad instrumental. No es complicado entender este planteamiento: mirémonos a nosotros mismos: no operamos en el mundo solo a partir de cálculos de costo/beneficio.

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