10 propuestas de Oxfam para frenar la desigualdad en México

La desigualdad en México ha sido medida, analizada y visibilizada desde el 2015, cuando Oxfam presentó, junto con Gerardo Esquivel, un análisis de ella. Cada año se publica un análisis semejante; los números no cambian mucho pero demuestran algo: la desigualdad crece en México y, pareciera, no hay medidas efectivas desde la clase política para solucionar eso.

Pareciera, incluso, que las políticas públicas buscan mantener esa brecha económica entre los sectores más desprotegidos y los más privilegiados: reformas laborales que precarizan el empleo, arreglos fiscales que benefician sólo a unos pocos, programas sociales asistencialistas y la inacción (o complicidad) frente actos de corrupción que afectan programas sociales para quienes más los necesitan.

Frente a este vacío legislativo y de políticas públicas, Oxfam, junto con su informe anual, presentó México Justo: Propuestas de políticas públicas para combatir la desigualdad, un decálogo de propuestas que buscan, desde cinco frentes, confrontar y reducir, a través de legislación y propuestas ciudadanas, uno de los problemas más graves que enfrenta el país.

Las elecciones son el momento ideal para muchas cosas: para discursos vacíos, propuestas que no se cumplirán y, también, para hacer visibles muchos movimientos que surgen, siempre, desde la sociedad civil. Frente a esto, y de la mano de sus análisis e informes, Oxfam presentó un decálogo, centrado en cinco ejes: política social, bienes públicos, política laboral, política fiscal y lucha contra la corrupción.

Política Social

Todos sabemos cómo han sido utilizados los programas sociales para (directa o indirectamente) promover el voto y la imagen de los políticos, más que para ser verdaderamente políticas para mejorar la calidad de vida de sus beneficiarios. Estos programas, como es de esperarse, no solucionan ningún problema: 20 años después de la aplicación de programas asistenciales, luego de un billón de pesos (sí: un millón de millones) y más de 7 millones de familias registradas, poco o nada han cambiado los números netos de pobreza y desigualdad en el país.

Frente a esto, es necesaria la creación de programas sociales basados en derechos e igualdad:

  • Desarrollar y consolidar un sistema de seguridad social universal
  • Evaluar y diseñar un piloto para una posible implementación de un Ingreso Básico Universal
  • Aumentar y enfocar recursos para incentivar matriculación escolar en el nivel medio superior

Bienes Públicos

De la mano con los programas sociales (y su mal uso por parte de todos los partidos políticos) está el despilfarro de presupuesto para cuestiones urgentes, como la educación y la salud. Hospitales y escuelas que se construyen en municipios que no los necesitan o que son abandonados, se dejan sin equipar o, simplemente, nunca se terminan de construir. Este eje va de la mano, también, con la lucha contra la corrupción: optimizar el gasto público implica, también, verificar que no se desvíe, desaparezca o gaste inútilmente.

Las propuestas de Oxfam son:

  • Incrementar recursos para los cinco estados más pobres para la construcción de hospitales, escuelas y becas para estudiantes en riesgo de deserción
  • Optimizar el gasto público

Infografía de Oxfam

Política laboral

Hoy, tener un empleo (o dos, o tres) no garantiza salir de la pobreza: parejas que retrasan tener una familia porque, aún entre los dos, no suman un sueldo suficiente para mantenerse a ellos mismos, por ejemplo. Sin seguridad laboral, sin salarios dignos y que sean, por sí mismos, productores de bienestar, la desigualdad crece. Las propuestas en este eje son bastante fáciles de entender:

  • Elevar el salario mínimo gradualmente hasta la línea de bienestar
  • Atraer industria que agregue valor al trabajo realizado en México
  • Fortalecer y modernizar relaciones sindicales en la industria mexicana

Salario mínimo para vivir con dignidad, propuesta de Oxfam

Política fiscal

Los impuestos, por mucho que los odiemos, son un mecanismo de distribución de la riqueza de un país. Un sistema fiscal efectivo garantizaría los servicios básicos para todos y mantendría “contenida” la desigualdad económica.  Impuestos justos y equitativos garantizan todo lo anterior, un sistema fiscal sesgado, por el contrario, alimenta y reproduce desigualdad. Por ello, las propuestas de Oxfam apuntan hacia el primero:

  • Restablecimiento de un impuesto a la herencia
  • Mejor y más equitativa recaudación del impuesto predial sobre la propiedad
  • Aumentar impuestos sobre “instrumentos de renta fija y variable en mercados de capital” (o sea, rentas e inversiones)

Combate a la corrupción

Finalmente, ninguna de las propuestas funcionaría en un sistema que no garantiza ni transparencia ni rendición de cuentas. En un país donde ocurren desvíos como el de Javier Duarte (35 mil mdp que pudieron ser suficientes para darle un ingreso fijo por un año a los 2.48 millones de veracruzanos en pobreza extrema), ningún sistema antidesigualdad podría funcionar, por ello, y como cierre, Oxfam propone:

  • Terminar de implementar el Sistema Nacional Anticorrupción, garantizar el rendimiento de cuentas y transparencia a través de auditorías e intervención ciudadana directa

Estas propuestas, públicas a través de su página, se convertirán en una petición que tú puedes firmar y, con esa firma, sumarte a los miles que buscan presionar a los futuros candidatos presidenciales no sólo para discutir la desigualdad en el país, sino (también) las formas para frenarla y corregirla.

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