¿En serio no pueden aumentar los salarios en México?

En las mesas de renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) se ha impulsado una agenda que busca revisar la cuestión laboral y salarial en la región. Este tema ha sido impulsado tanto por Estados Unidos, como por Canadá, ya que señalan, que México mantiene niveles salariales bajos de manera deliberada.

De hecho, el sindicato del sector privado más grande de Canadá (Unifor), acusó al gobierno mexicano de mantener los salarios bajos en su país intencionalmente, señalando incluso, que los argumentos de los negociadores de México son absurdos, ya que están sosteniendo que, con tal de generar empleos, están manteniendo en la pobreza a gran parte de la población.

En ese sentido, exigieron a México poner piso parejo en ese rubro, ya que lo que se está haciendo es una especie de dumping en el sector laboral. Esto quiere decir que México está cometiendo un acto de competencia desleal, ya que de forma intencional se estarían manteniendo los salarios bajos, independientemente de la productividad de cada sector, con la finalidad de sacar ventaja frente a sus competidores

Respecto a este tema en particular, México ha tomado una posición reacia a tratar la cuestión salarial en las mesas de negociación del acuerdo comercial de América del Norte. De hecho, ha acusado a Estados Unidos en particular de querer restarle competitividad a la economía mexicana, ya que sostienen que ese esquema laboral y salarial es el que le permite atraer y generar inversiones al país.

Asimismo, el argumento que sostiene México para negarse a tratar la cuestión laboral, además de estar relacionado al tema de la competitividad, también tiene que ver con las consecuencias macroeconómicas que tiene un aumento artificial del salario. Es decir, sostienen que un aumento salarial generalizado por decreto podría distorsionar el mercado, trayendo como consecuencia un disparo de los niveles inflacionarios.

El argumento de México es válido hasta ciertos niveles, ya que en efecto, México es competitivo por su mano de obra barata y, también es verdad, que un aumento salarial por decreto podría impactar a la inflación. Sin embargo, hay una trampa en dicho argumento, ya que un aumento salarial acompañado de un incremento de la productividad beneficia directamente al sistema económico.

De hecho, este criterio de relación entre aumento de productividad e incremento salarial, si bien no aplica para la economía mexicana en general, sí para algunos sectores productivos. El sector automotriz es un ejemplo de esto, ya que tenemos que en México ha aumentado la productividad de manera exponencial, pero los niveles salariales prácticamente se han mantenido estables por años.

Observando el desempeño de este sector, podríamos darle la razón al sindicato canadiense en términos de que México incurre en prácticas de dumping al mantener deliberadamente los salarios bajos. Una investigación de Jim Stanford llamada “The geography of auto globalization and the politics of auto bailouts”, publicada por la Universidad de Oxford abona al argumento que apuntamos, ya que señala que en en el sector automotriz de México no existe congruencia entre la productividad y el nivel salarial de sus trabajadores.

En términos concretos, la investigación muestra que el salario de un trabajador mexicano en la industria automotriz es en promedio de 3.95 dólares por hora, mientras que el de un canadiense es de 40.3 dólares por hora y el del estadounidense de 33.2 dólares la hora. Como podemos ver, el comparativo salarial es abismal, incluso si tomamos a países en vías de desarrollo, hay una disparidad salarial bastante considerable, por ejemplo, en Taiwan se pagan 7.5 dólares por hora y en Brasil 11.4 dólares la hora.

En ese sentido, también es falso el argumento que presenta el gobierno mexicano que dice que estos niveles salariales responden a las condiciones internas del mercado, ya que tenemos que hay salarios mayores en industrias con menor productividad que la automotriz. Por ejemplo, tenemos que la productividad de la industria eléctrica según la Cepal es de 0.33, mientras que la de la industria automotriz es de 0.78, sin embargo un trabajador de la industria eléctrica gana en promedio 6.67 dólares la hora.

Como podemos ver, el tema relacionado a los salarios tiene varias aristas. El discurso del gobierno apunta a una generalización que oculta de cierta forma la complejidad que hay detrás de este problema. De hecho podríamos decir, aplicando los propios argumentos del gobierno, que el mantenimiento deliberado de salarios bajos en sectores altamente productivos han distorsionado el mercado y han creado una economía artificial que ha afectado el nivel de ingreso y consumo de distintos sectores de la sociedad, lo cual ha impedido que nuestro mercado interno se desarrolle.