Empleos de la industria textil peligran por la revolución robótica

La producción en masa del sector primario y secundario cada vez necesita menos mano de obra humana para poder operar. La revolución robótica que trae consigo la automatización de los procesos, ha empezado a adelgazar las grandes filas de trabajadores que estaban ocupados en esos sectores de la economía.

Parece ser que nos enfrentamos a una nueva revolución industrial que está transformando profundamente los procesos de producción, sobre todo en la agricultura y en la industria manufacturera y de transformación. Lo que vemos es que a raíz de la automatización que ha traído consigo la robótica, estos sectores demandan cada vez menos mano de obra humana.

Esta transformación de los procesos y métodos de producción traerán consigo daños colaterales de tal magnitud que podrían desacelerar economías completas. Además, va a generar en el corto plazo una gran masa de desocupados que poco a poco se irá incorporando en otros sectores, sobre todo en el terciario (servicios), el cual por su expansión irá solicitando cada vez más mano de obra; hay que aclarar que este escenario es posible solo en economías que se encuentren lo suficientemente diferenciadas.

Las maquiladoras de textiles, serán una de las industrias que más va a resentir esta transición tecnológica, ya que históricamente han operado con un volumen muy alto de mano de obra. De hecho, la economía de naciones enteras dependen completamente de esta industria, sobre todo en Asia.

De hecho, los efectos de la automatización en la industria textil ya están impactando las economías de países como Bangladesh, Camboya, Myanmar y Vietnam. La economía de estos países depende casi completamente de las maquiladoras que se instalan de todo el mundo, pero sobre todo las de China quienes en lugar de abrir nuevas plantas están equipando las existentes con equipos de automatización de última generación.

Se estima que esta transformación en la producción de estos sectores será acelerada, según estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la automatización reemplazará a los trabajadores menos cualificados en alrededor de dos años. Sin embargo, son los países del sureste asiático los que experimentarán el mayor impacto, ya que el 80% de los trabajadores de esos países se encuentran en riesgo de perder sus empleos.

Lo grave aquí es que estos países tienen poco diversificada su economía, por tanto, la automatización de las maquiladoras que traería consigo un desempleo masivo podría tener efectos sociales y políticos muy fuertes, además de los económicos que son evidentes. Para decirlo de manera más específica, la automatización producida por la revolución robótica podría hacer colapsar económica, política y socialmente a la región maquiladora del sureste asiático.

Finalmente, la automatización cambiará completamente las dinámicas del mercado, solo pensemos en la logística que va desde la colocación de las fábricas, hasta el transporte de mercancías. Con la introducción de estas formas productivas, ya no tendrá sentido llevar las fábricas a las regiones donde la mano de obra es más barata, lo que implica que ya no será necesario transportar las mercancías por distancias largas ya que pueden instalarse los centros de producción cerca de los lugares de consumo.

Los centros de consumo de estos productos normalmente son países de mano de obra cara que desde hace tiempo habían dejado de lado esas actividades, sin embargo, con la automatización, sería posible regresar la producción a esos lugares, ya que el costo de la mano de obra dejaría de ser algo primordial. En ese sentido vemos que a raíz de la automatización, los países desarrollados están volviéndose fuertes competidores en el mercado de la producción de textiles.

Las nuevas plantas ahora operan con un mínimo de personal calificado dedicado a dar mantenimiento a la planta y a vigilar que los procesos se lleven a cabo adecuadamente. Para darnos una idea de las implicaciones de la revolución robótica en este sector: una sola máquina es capaz de realizar el trabajo de 30 personas, el dato es revelador ya que podemos decir que por cada máquina instalada en una fábrica, 30 personas perderán su empleo. (Vía: El Financiero)

 

 

 

 

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