La carta de suicidio más breve del mundo

Esta semana se cumplieron 162 años del nacimiento de George Eastman (12 de julio de 1854), quien ha sido considerado como el Steve Jobs de su tiempo.

Eastman fue el fundador de la empresa Kodak en el año de 1900, y fue quien revolucionó para siempre la forma de ver el mundo. Además fue uno los filántropos más generosos de su tiempo, pero nunca buscó que se supiera. Donó millones de dólares para distintos proyectos de beneficencia, entre los que se cuentan algunas universidades afroamericanas al sur de los Estados Unidos. Sí, apoyaba a esas universidades justo en una época en la que el racismo era el pan de todos los días.

Aunque la fotografía había surgido más de medio siglo antes, Eastman fue quien la popularizó, junto con las películas en carrete de 24 exposiciones (en 1834). Logró que tomar fotografías dejara de ser una actividad exclusiva de los expertos en óptima química y de las clases altas, para que cualquier aficionado pudiera capturar el mundo en un flash.

A partir de 1900, Kodak vendía cámaras en masa y a precio muy bajo. Sus modelos fueron los más exitosos, prácticamente, durante todo un siglo. Se calcula que, a finales de 1999, la empresa alcanzó ganancias alrededor de los 2,500 millones de dólares. Todos los largometrajes ganadores al Oscar entre 1928 y 2008, fueron grabados sobre rollos de película marca Kodak. Y, además, fue una cámara marca Kodak la que captó la primera imagen del hombre en la luna.

Un día, a sus 77 años, se despidió de la vida con la carta de suicidio más concisa y desapasionada de todos los tiempos.

“A mis amigos:
Mi trabajo está hecho.
¿Por qué esperar?
GE.”

Durante sus últimos dos años de vida, Eastman había caído en una depresión aguda y mantenía un mal estado de salud. Una enfermedad degenerativa en la medula espinal le producía intensos dolores en la espalda, le impedía caminar y reducía considerablemente el resto de sus habilidades. Nunca contrajo matrimonio y tenía muy pocas relaciones familiares. El 14 de marzo se suicidó con un disparo en el corazón. Sólo esa parca nota queda como testimonio de las razones detrás de su muerte.