Una más de Duarte: estuvo a punto de entregar el río La Antigua a Odebrecht

Una investigación publicada por Milenio reveló que Javier Duarte estuvo a punto de entregarle a la empresa brasileña Odebrecht una concesión para operar la construcción de una presa hidroeléctrica en el río La Antigua en el estado de Veracruz. Recordemos que esta empresa brasileña se encuentra en un proceso judicial en Brasil debido a que se descubrió que repartió sobornos por toda América Latina para obtener contratos.

El proyecto de presa fue llamado Proyecto de Propósitos Múltiples Xalapa y buscaba abastecer de agua y energía eléctrica a la capital veracruzana a costa de más de 20 comunidades que dependen de las aguas del río y, sin que la ciudad en realidad lo necesitara. De hecho, el proyecto continúa hasta el día de hoy, aunque el actual gobernador, Miguel Ángel Yunes ha dicho que se opone a él y que buscará cancelarlo cuanto antes.

El río de La Antigua o Pescaditos es uno de los mantos acuíferos más importantes del estado de Veracruz y, de hecho, se encuentra protegido desde 1935, tiempo en que gobernaba el país el General Lázaro Cárdenas, dicha protección prohibía alterar el curso del río. A pesar de esto, se gestionó este proyecto durante el gobierno de Fidel Herrera y fue Javier Duarte el que buscó concretarlo.

Sin embargo, fueron los locatarios de la zona los que evitaron que se llevara a cabo dicho proyecto, ya que ocuparon las zonas aledañas al río cuando se percataron del ingreso de la maquinaria. El argumento de los pobladores era que dicho proyecto los afectaba directamente en su forma de vida, ya que las principales actividades económicas de esa zona son el ecoturismo y la agricultura.

A finales de 2013 hubo una escalada en el conflicto con el gobierno estatal durante una reunión entre los locatarios de la zona que aprovechan el río para sus actividades económicas. Ahí salió al tema la presencia de maquinaria en algunas partes aledañas del río La Antigua, ante los cuestionamientos, las autoridades presentes en la reunión informaron a los locatarios que la maquinaria era para hacer estudios para una posible construcción de una presa.

Las acciones de los locatarios ante estas declaraciones fueron contundentes: acudieron inmediatamente a desalojar parte de la maquinaria que estaba en las inmediaciones del río y formaron guardias para  resguardarlo y evitar que las autoridades estatales regresaran. Tiempo después los habitantes de la zona fueron recibidos por diputados locales quienes les explicaron en qué consistía el proyecto, sin embargo, siguieron rechazando el proyecto.

Meses después el congreso local aprobó la construcción de la presa y Duarte entregó a Odebrecht los permisos sin licitación alguna. Ante esto, los locatarios reaccionaron rompiendo el diálogo con el gobierno y bloqueando los puntos de acceso al río, con el fin de impedir que entraran los trabajadores de la constructora brasileña.

Hasta el día de hoy, continúan las guardias de los habitantes de los poblados aledaños al río La Antigua, para evitar que se construya la presa. Con el pasar del tiempo su organización se ha vuelto más compleja y eficiente, cuentan con sistemas de comunicación, turnos y formas de financiamiento que van desde el boteo en la carretera, hasta apoyos de organizaciones ambientalistas.