Dos fotos nos hablan de la misma tragedia: el rechazo a los migrantes

La muerte de Valeria y Alan Kurdi reflejan la crisis migratoria y reiteran que los muros son un enemigo mortal
Dos fotografías, misma historia: el rechazo a los migrantes. Imagen: Especial

La situación migratoria en la que se encuentran miles de centroamericanos y personas de distintas partes del mundo le han dado vuelta al mundo. Dos fotos tienen en común casos de migrantes que mueren en la búsqueda de un futuro mejor.

Uno de los casos es el de la imagen de Alan Kurdi, niño sirio que falleció en una playa de Turquía cuando su familia intentó llegar a Grecia en busca de un futuro mejor.

La madre de Alan y su hermano de cinco años también murieron en el intento por conseguir una oportunidad en otro lugar lejos de la guerra y la violencia; el padre de Alan, Abdullah Kurdi, fue el único sobreviviente.

La foto tomada por Nilufer Demir en donde se captura el cuerpo de Alan Kurdi en la playa turca, y que le dio la vuelta al mundo, logró conmocionar y conmover a miles, pero no logró cambiar las cosas.

Al menos eso es lo que piensa Tina Kurdi, tía del fallecido Alan Kurdi, quien escribió un libro acerca de lo sucedido y menciona “a los pocos meses habíamos vuelto a caer en el olvido”, mientras asegura que la clase política sólo se conmovió momentáneamente. (Vía: El País)

Paralelamente, en el Río Bravo quedaron los cuerpos de Óscar y Valeria, padre e hija, ambos migrantes, oriundos de El Salvador.

Esa imagen en donde se ven los cuerpos de ambos en una orilla del Río Bravo, el cual Óscar, Valeria y Tania, su esposa, intentaron cruzar, ahora se ha viralizado en redes pero poco se ha dicho al respecto.

Tal pareciera que se tratara sólo de un número más en las estadísticas, de un evento desafortunado que puede pasar inadvertido ante los ojos y emociones de miles, porque la imagen colectiva del migrante se ha mermado y se ha construido como la de un invasor, como la de alguien no deseado.

Óscar y Valeria fallecen en aguas de Río Bravo tratando de cruzar a Estados Unidos. Imagen: Especial

Sin embargo, la historia de Valeria y Óscar también duele. Óscar Alberto Martínez Ramírez tenía 25 años, era padre joven, estaba casado con Tania Vanessa Ávalos de 21 con quien tuvo a la bebé Angie Valeria. La pequeña tenía un año 11 meses cuando falleció.

Ambos compartían el deseo de una vida mejor, de tener una casa para su familia y de brindarle a Valeria una mejor educación, vida y oportunidades.

Los padres dejaron sus empleos para ir en busca de su sueño; Óscar renunció a su trabajo en una pizzería y Tania al de cajera. Salieron el 3 de abril con toda la intención de alcanzar el sueño americano.

De acuerdo con información de Animal Político, Rosa María, madre de Óscar, le había pedido que no hiciera el viaje para cruzar la frontera sur de México pero no logró que su hijo desistiera de hacerlo.

Dos fotos, misma tragedia: el rechazo al migrante. Imagen: Especial

Tania atestiguó cómo se ahogaron su marido e hija en las aguas del Río Bravo. Según relató a La Jornada, su esposo nadó y cruzó con Valeria del otro lado y volvió por ella pero mientras eso pasaba, la niña se metió de nuevo al río. Al intentar sujetar a su hija, la corriente los arrastró.

La madre de la bebé relata que ella se salvó porque fue rescatada por otra persona.

Hasta ahora se sabe que ella sigue en un albergue para migrantes en Matamoros y que la noticia del fallecimiento de su esposo e hija se la dio a conocer a su suegra Rosa María por teléfono.

Mientras tanto, al buscar una forma de repatriar el cuerpo de ambos para darles sepultura, se encontraron con que dicho trámite tenía un costo, mismo que no podían costear, por lo que Enrique Gómez, primo del fallecido Óscar pidió ayuda a las autoridades de El Salvador a través de Twitter.

Su historia y petición fue escuchad. El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, dijo que pagará el costo de repatriación de los cuerpos además de enfatizar que el gobierno de la entidad sigue en busca de mejorar las condiciones de vida, trabajo y seguridad para que no tengan que huir de su país.

Aunque al parecer estas historias se repiten día con día en el contexto migratorio, ninguna ha logrado generar un cambio trascendente en la política de migración alrededor del mundo.

Entonces, ¿qué tiene que pasar no para que estas muertes conmocionen por un momento, sino para que no hayan sido en vano y de verdad se construyan mejores políticas migratorias que desdibujen los muros mentales y físicos que se han levantado en el mundo?

Con información de: Animal Político.