Día de Muertos, 99% europeo no indígena: INAH

Según la doctora Elsa Malvido, parte del equipo de la Dirección de Estudios Históricos del INAH, prácticamente todo lo que compone el Día de Muertos no es ni indígena, ni mexicano, sino una larga tradición católica europea medieval que puede vincularse, incluso, a unos judíos franceses del siglo X.

¡Nadie espera a la Inquisición española!

La cultura mexicana es producto del sincretismo y el mestizaje las más de las veces violento. Desde la virgen de Guadalupe hasta el chile en nogada, cada elemento que pensamos “100% mexicano” es, en realidad, una mezcolanza de todo lo que ha construido la historia de México: indígenas, españoles, judíos, esclavos africanos, constantes migraciones y la influencia estadounidense y europea.

El Día de Muertos no es una excepción: de acuerdo a la doctora Malvido, sólo tres cosas pueden decirse 100% indígenas: la forma del pan de muerto, la forma de los dulces (sí, las calaveritas adornadas) y la flor de cempasúchil; de ahí en fuera, ni el papel picado, ni los altares, ni el copal o las velas forman parte de la cosmovisión indígena, como una y mil veces nos dijeron en la primaria y en la secundaria. (Vía: INAH)

La fecha y buena parte de los ritos católicos que se repiten año con año en los altares de Mixquic, Pátzcuaro o Ayutla, tienen un vínculo directo con las tradiciones católicas del siglo X, e incluso se relacionan con una secta de judíos asesinada como mártires en el siglo X.

La procesión por los altares y las ofrendas a los muertos son un eco de la forma como, en el medioevo europeo, se trataba de comprar los perdones e indulgencia. Al final de las procesiones, los penitentes compraban dulces con formas de reliquias de santos (huesos, ropa, crucifijos…). (Vía: INAH)

Coco: el Día de Muertos es más que un desfile, un altar o una película

Pero, a ver, vamos con calma: ¿es fácil determinar el “origen” de algo y qué estamos diciendo sobre lo que ocurre aquí cuando decimos que aquí no es su origen? A veces, tildar a algo como ‘no originario’ implica una deslegitimación, lo que ignora el complejo proceso histórico que ha hecho que ritos, tradiciones y costumbres permanezcan aún con el paso de los años.

Para algunos, como el filósofo Michel Foucault, hablar de origen de una tradición o una idea (política o filosófica) cancela la atención de lo que hacemos aquí y ahora en pos de prestarle atención a lo que se hizo o se pensó lejos de nosotros.

Así como la Navidad no es católica, sino una mezcla entre la Saturnalia romana y múltiples tradiciones paganas europeas y toda la historia de la Iglesia católica a cuestas, y comer pavo y bacalao no significa que vayamos a adorar a Saturno, a Thor o a Cristo; de la misma forma celebrar el día de muertos, tener un altar en la casa o comer pancito de muerto no significa que celebremos sólo una tradición.

Por: Redacción PA.