Crece el empleo pero con salarios y condiciones precarias

Empleos

La buena noticia es que se redujeron las tasas de desempleo en el país ya que pasamos de tener un promedio de 4.86% de población desocupada, que es equivalente a unos 2,4 millones de personas, a un 3.54% que representa a 1,9 millones de personas desocupadas. La mala noticia es que esos empleos, aunque formales, pagan poco a los trabajadores, es decir, son empleos con salarios precarios que oscilan entre uno y medio y dos salarios mínimos al día que representan unos 5 mil pesos al mes.

Más allá de los nuevos empleos, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, llevada a cabo por el INEGI, casi la mitad de la población ocupada percibe este tipo de salarios precarios, es decir, un total de 24 millones de mexicanos viven  en el mejor de los casos con 5 mil pesos al mes. Esto quiere decir que el empleo formal no ha logrado mejorar la calidad de vida de la población ya que no hay un incremento real en su poder adquisitivo, de tal forma, el empleo y el autoempleo informal siguen siendo posibilidades atractivas para el grueso de la población, ya que en ese sector se pueden obtener los mismo ingresos o incluso más.

Este estado de precariedad laboral en realidad está reproduciendo los niveles de pobreza ya que no representan oportunidades reales para mejorar las condiciones de vida de las personas. Según la encuesta, este tipo de empleos han ido en aumento durante los últimos años, contrario a los que pagan mayores ingresos, los cuales han ido en detrimento, esto quiere decir que los puestos de trabajo que se están generando son del nivel más bajo, por tanto, si seguimos esta tendencia podemos decir que cada vez más habrá más personas trabajando a cambio de salarios precarios.

Según la encuesta del INEGI, del universo total de 24 millones de trabajadores que perciben bajos ingresos, el 13.6 perciben entre más de uno y dos salarios mínimos; 7,4 millones perciben un salario mínimo y unos 3.4 millones no percibe ninguna remuneración por su actividad. Por otra parte hubo una disminución real en los trabajos que pagan más de dos salarios mínimos, pasando de 11.3 millones en 2012 a 10.3 en el cierre de 2016, es decir, esos empleos antes representaban un 23% del total de la población ocupada y ahora representan solo al 19%.

Pero la precarización laboral no solo se reduce al tema de los salarios, sino también al de las condiciones laborales ya que muchos trabajadores no tienen acceso a las mínimas prestaciones marcadas por la ley. Respecto a este problema, el INEGI señaló que unos 29,8 millones de trabajadores, que es más del 50% de la población ocupada no cuenta con condiciones de trabajo que cumplan lo mínimo establecido por la ley, por ejemplo, 16 millones de personas no cuentan con un contrato laboral y por tanto no cuentan con acceso a una institución de salud. 

Según especialistas, parece que esta tendencia en las condiciones laborales va a ir en aumento en los próximos años a menos que se impulse considerablemente la economía nacional. Esto debido a que la única solución plausible para disminuir este problema tiene que ver con el crecimiento económico, ya que de crecer a tasas de entre 2.5 o 3% sería posible revertir la precarización laboral y generar empleos mejor pagados que aumenten el poder adquisitivo de las personas. (Vía: El Universal)