Al gobierno le sale caro pagar la deuda pública, el monto supera el presupuesto destinado a infraestructura

El año pasado la deuda del gobierno llegó a niveles riesgosos, esto provocó, por una parte, que las principales calificadoras internacionales bajaran la calificación crediticia para nuestro país, y, por otra, que el gobierno tuviera que recortar gastos en el paquete presupuestal de 2017.

Recordemos que para los países en vías de desarrollo, el crecimiento de la deuda puede volverse un problema cuando esta rebasa el 50% del Producto Interno Bruto (PIB); para países desarrollados esta incluso puede superar el 100% del PIB. Es decir, la deuda no es algo negativo siempre y cuando se tenga la capacidad de pago, tal como sucede con cualquier crédito.

En el caso de México, como decíamos, los niveles de deuda respecto al PIB llegaron al 48%, lo que desató una serie de ajustes presupuestales para todos los niveles de gobierno. Solo en términos de la erogación de los intereses de la deuda del año pasado, pagamos una suma que rebasa el presupuesto destinado a infraestructura en todo el país.

Para darnos una idea del crecimiento de la deuda, comparémoslo con el gasto que se ejerce en infraestructura; en 2013 la erogación por los intereses de la deuda ascendió a 314 mil 551 millones de pesos, mientras que los recursos para infraestructura pública ascendían a 740 mil 998 millones de pesos, es decir, los intereses de la deuda representaban casi el 40% del presupuesto de infraestructura.

Para este año, la deuda estará cerca de de duplicarse respecto al inicio del sexenio, fuentes del gobierno estiman que el costo de la deuda cerrará en 2017 en 572 mil 563 millones de pesos, mientras que en infraestructura se invirtieron 570 mil 51 millones de pesos. Como podemos ver, para este año el monto de la deuda superará por poco lo invertido en infraestructura.

Según especialistas, el problema no radica en el monto de la deuda en sí mismo, sino en cómo se ha generado, ya que en el caso de nuestro país el endeudamiento no se ha dado en relación a proyectos productivos a largo plazo, sino que ha sido consecuencia de un aumento del gasto corriente, el cual en realidad es dinero que va a fondo perdido.

Esto quiere decir que, a diferencia de las inversiones productivas, las cuales tienen un retorno de inversión a largo plazo, el gasto corriente solo genera endeudamiento para el país. Para que se entienda la diferencia, pensemos en alguien que utiliza un crédito para poner un negocio frente a otro que lo utiliza para mero consumo.

En este ejemplo, la primera persona tiene probabilidades de que en un plazo pueda obtener utilidades y pagar poco a poco la deuda que adquirió, mientras que el otro, quien depende de un ingreso fijo, corre el riesgo de endeudarse a niveles que no puede pagar, si comienza a aumentar gastos a crédito, en este caso podría llegar a un punto en donde su deuda supere los ingresos que recibe, ahí radica la diferencia y el problema.

Finalmente, el problema de endeudamiento del gobierno solo se podrá frenar si Hacienda logra reducir el gasto corriente, si mejora su sistema de recaudación y si genera inversiones que a largo plazo le ofrezcan un retorno. (Vía: El Financiero)