Entre 12 y 20 hectáreas de la Zona Arqueológica El Tajín resultaron dañadas por un trabajo con maquinaria pesada realizado por particulares.
INAH no recuperó casi 700 piezas arqueológicas de traficante porque no hizo trámites a tiempo
Dichas maquinarias realizaron una limpieza de vegetación que, además de la afectación ambiental, también dañó al patrimonio. La FGR investiga una posible invasión a la zona arqueológica por hombres armados con equipo y maquinaria pesada.
Según Diego Prieto, director del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), los invasores podrían estar ligados a la delincuencia organizada. Reportes indican que se identificó la presencia de acciones destructivas desde el mes de abril, con tala ilegal de árboles, quema de maleza y remoción de tierra. (Vía: Milenio)
Ya en julio se empezó a detectar la entrada de maquinaria pesada, con la supuesta intención de construir un fraccionamiento hotelero. Según informes, de las 1200 hectáreas que constituyen la zona arqueológica, sólo 200 fueron adquiridas por el gobierno de Veracruz y, por lo tanto, están bajo resguardo directo del INAH. Sin embargo, las hectáreas restantes son propiedad privada y no se puede construir en ellas sin el permiso explícito del INAH.

Los responsables podrían ser condenados hasta a 10 años de cárcel y a pagar la reparación de los daños. Sin embargo, de no dar con los responsables, el cargo de restauración iría directamente al INAH. (Vía: El Universal)
Al remover la vegetación, también se afectó la primera capa de tierra, que es conocida como arqueología de superficie. Es importante notar que toda la zona, desde los elementos vegetales hasta las construcciones, se considera tapizada de evidencias arqueológicas. (Vía: La Razón)
Personal de vigilancia aseguró que habían sufrido amenazas por parte de los hombres armados. Es por esto que la zona ahora cuenta con la presencia de la Guardia Nacional. El Consejo de Arqueología comisionó a la Doctora Patricia Castillo para realizar un dictamen de los daños, acompañada por guardias de seguridad.
Hasta que no sean detenidos los responsables, se espera que la vigilancia se mantenga en la zona.
