Gobernador de Colima cantinflea ante aumento en la inseguridad

En la política (y en el amor), casi toda promesa es una mentira anticipada. Los políticos llegan con promesas y se van con amenazas. Si no nos creen, pregúntenle al gobernador de Colima, Ignacio Peralta Sánchez, que ayer aclaró que cuando prometió seguridad en su estado, fue solo una promesa de campaña. 

El problema es que la inseguridad en Colima ha llegado a niveles preocupantes y las autoridades en lugar de admitir su incompetencia prefieren buscar culpables en otras partes. 

Apenas el mes pasado, el secretario de gobernación estatal, Arnoldo Ochoa había culpado del repunte de violencia a “la falta de valores”. Sí, en serio ésa fue su explicación. Solo a regañadientes admitió que también influía el crimen organizado que se disputa el Puerto de Manzanillo. (Vía: 24 Horas)

Ahora el gobernador de Colima, Ignacio Peralta Sánchez, tuvo una comparecencia donde se le preguntó sobre el repunte de la violencia y su respuesta fue peor de lo imaginable. Cantinfleó de tal modo que exclamó una barbaridad: a su parecer, cuando prometió seguridad para Colima era solo un slogan de campaña. Como se anuló esa elección, su promesa también quedó anulada. (Vía: El Universal)

A su parecer, la promesa que cuenta es la de la campaña con la que ganó; es decir, la segunda. Y, qué casualidad, ahí solo prometió ser “responsable”. Para colmo, los diputados que lo increparon no tuvieron derecho de réplica.

Las críticas le han llovido sobre todo de la bancada del PAN que no está nada conforme con su actuación y menos aún con sus dichos. Es de recordarse que Peralta Sánchez, del PRI, no llego en los mejores términos. En efecto, la primera elección en la que participó fue anulada por ser un cochinero mayúsculo. Y cuando ganó en la segunda elección, lo hizo sin mucha legitimidad.

Le parezca o no que prometer seguridad era solo un slogan, la violencia en Colima crece cada día. (Ah, sí: y también le echó la culpa de todo al nuevo sistema penal.)

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