Ciudadanos de Paris denuncian ‘genocidio’ de ratas

Esta es una historia que ejemplifica el absurdo del pensamiento posmoderno, el cual se ha diluido en el mundo de la vida hasta convertirse en parte de la vida cotidiana de las personas. Sin embargo, lo irónico de todo es que se sucedió justamente donde se originó esa forma de pensamiento, Francia.

Pues resulta que Paris enfrenta una de las peores plagas de ratas en las últimas décadas, las cuales han llegado a tal punto, que se han tenido que cerrar parques y espacios públicos debido a que las personas, sobre todo niños, corren el riesgo de ser mordidos por estos roedores y por tanto, contagiados de distintas enfermedades.

Hasta el momento, el gobierno local ha invertido poco más de 10 millones de euros para enfrentar dicha plaga.

Sin embargo, surgió una petición, firmada por unas 25 mil personas en donde piden al gobierno parisino detener el “genocidio” de ratas. La responsable de esta petición, es la psicóloga clínica Josette Benchetrit, quien señaló que esta campaña responde a una fobia social contra las ratas, la cual es muy parecida a la aracnofobia, en ese sentido, dijo que las ratas son un chivo expiatorio de una construcción social que tiene como objetivo erradicarlas.

Entre los comentarios publicados por los defensores de las ratas, hay algunos que dicen que los roedores deben tener los mismos derechos que cualquier persona. De hecho, el alcalde del segundo distrito de la capital, Jacques Boutault, del Partido Verde se unió a los grupos pro ratas y argumentó que según la ley todos los animales son considerados como seres vivientes que sienten, por tanto, la ciudadanía se debería preguntar por qué es que tienen que matar a las ratas.

Por otro lado, la campaña para eliminar las ratas de Paris no ha sido fácil, ya que las regulaciones de la Unión Europea son muy estrictas en relación al uso de veneno. De hecho, esta prohibida la aspersión de veneno anticoagulante debido a que puede afectar fuentes de agua y por tanto generar daños colaterales contra mascotas y personas.

Por tanto, el veneno es puesto en cajas de plástico, dicho método es menos efectivo según los trabajadores de control de pestes de París. (Vía: The Telegraph)