Científicamente hablando, las razas no existen #EncaraElRacismo

Genéticamente hablando, las razas no existen. Así lo han dejado claro estudios de evolución y genética: hay una sola raza, la humana, como afirma el director de Celera Genomics Corporation, J. Craig Venter:

“La raza es un concepto social, no científico. Todos evolucionamos en los últimos 100 mil años a partir del mismo grupo reducido de tribus que emigraron desde África y colonizaron el mundo.”

La especie humana es tan joven desde el punto de vista evolutivo y sus patrones migratorios son amplios, permanentes y complicados que, aunque determinados grupos compartan algunos rasgos físicos, estos son superficiales y controlados por un número relativamente pequeño de genes.

Por lo tanto, las categorías raciales que utilizamos habitualmente tienen más que ver con un problema histórico y cultural de discriminación que ha permitido legitimar la exclusión y la violencia contra determinados grupos humanos:

“aunque pueda parecer fácil decir a simple vista si una persona es caucásica, africana o asiática, la facilidad desaparece cuando se comprueban características internas y se rastrea el genoma del ADN en busca de signos relacionados con la raza.” (Vía: El País)

Es decir que la idea de raza se ha construido para tipificar, señalar, excluir y hasta explotar a grupos que supuestamente comparten ciertas características raciales. Así, las ideas de “blanquitud”, de “negritud” o de “color” no se han conformado realmente a partir del color de la piel, sino por toda una serie de prejuicios hacia prácticas culturales, estilos de vida, formas de producción o formas de relaciones social, política y de poder, que a su vez se han utilizado para legitimar y posicionar a otros grupos.

El racismo existe como un problema estructural en regiones como Latinoamérica. Es decir, el racismo está incorporado en las estructuras (económicas, sociales y políticas) de las naciones: por ejemplo, cuando nacer en determinado región, hablar cierta lengua, practicar ciertas costumbres implica no gozar de los mismos privilegios y derechos que otras personas dentro de un país o dentro de una región. Asimismo, el racismo está incorporada en las prácticas cotidianas de las personas, como cuando nuestra percepción de alguien cambia según su aspecto físico.

Según una encuesta de 2016 del Gabinete de Comunicación Estratégica, los mexicanos calificaron con un 8 el grado de discriminación que hay en México en una escala del 1 al 10. Asimismo, el 74.7 % dijo que las personas discriminaban porque se sienten superiores. 52.1 % dijo haberse sentido discriminado, de los cuales el 41.1 % dijo haberse sentido discriminado por su situación social, 26.8 % por su condición física y 14.6% por sus gustos y preferencias. Además, el 36.0 % de los encuestados dijo que se discrimina a personas indígenas, de color o de bajos recursos.