Detienen a 4 secuestradores tras persecución en Tláhuac

Esta mañana, cuando apenas amanecía, el 911 recibió una llamada alertando sobre un secuestro en la delegación Tláhuac, al sureste de la CDMX. La denunciante informó que acaban de subir por la fuerza a una mujer y su hijo a una camioneta color vino.

La camioneta se dio a la fuga; en su camino incluso, se presume, arrolló a varios testigos de la huida. Los secuestradores fueron seguidos sin éxito por un mototaxista, quien pronto perdió la carrera contra el vehículo modelo Voyager por las calles de Tláhuac.

Sin embargo, a diferencia de muchas historias donde las cámaras de la ciudad han sido meros testigos de un delito, en esta ocasión las cámaras del C2 fueron indispensables para que se siguiera a estos delincuentes, quienes no sabían que las lentes los seguían atentamente en una persecución virtual, gracias al Protocolo de Reacción Inmediata para la Atención de Delitos de Alto Impacto (PRIDA) de la SSP. Además eran seguidos por patrullas.

La persecución que comenzó en la calle Juan Bretel, colonia Miguel Hidalgo, culminó cuando los presuntos secuestradores se internaron en la Colonia Xalpa, en Iztapalapa y subieron hacia el Cerro de las Tres Cruces. Se detuvieron en las faldas de la Sierra de Santa Catarina, en la delegación Iztapalapa. De la camioneta color vino descendieron 4 hombres que intentaron darse a la fuga.

Sin embargo, su suerte ya estaba echada: metros más adelante fueron detenidos por policías de la SSP-CDMX, que los habían seguido de cerca durante el cerco virtual. Ahí mismo liberaron a las dos víctimas de este secuestro, madre e hijo. (Vía: Reforma)

A los 4 detenidos se les aseguró una AK-47 y un arma corta. Uno de los detenidos, de 61 años, cuenta con antecedentes penales, por homicidio, asociación delictuosa y por robo. su historial criminal se abrió en 1990. Otro de los detenidos, originario de Mazatlán, Sinaloa, de 40 años de edad, confesó haber participado en otros secuestros con anterioridad. Llevaba un mes en la Ciudad de México.

Sin duda, es de reconocerse la labor de las autoridades en este caso; sobre todo, tomando en cuenta el papel que tomó el C2 en este exitoso rescate. Sin embargo, una golondrina no hace verano. Esperemos que casos como este sean más frecuentes.