El gobierno de Miguel Ángel Mancera, a través del Consejero Jurídico, Manuel Granados, confirmó que la zona desastrada de Álvaro Obregón 286 será expropiada y, en el terreno, se construirá un “memorial” a las víctimas del sismo del pasado 19 de septiembre.
58 inmuebles están en proceso de demolición en CDMX; el de Álvaro Obregón 286 se convertirá en memorial pic.twitter.com/TigDCVJyjj
— Ruido en la Red (@RuidoEnLaRed) November 5, 2017
Obregón 286
En Álvaro Obregón 286 murieron 49 personas. El edificio colapsó porque fue constantemente ampliado sin una estructura que lo soportara, sin la supervisión de las autoridades correspondientes para regularlo. Las 49 personas que murieron, murieron tanto por lo que había dentro del edificio como por las autoridades que lo facilitaron.
Mejor memorial para víctimas del S19 sería castigar a involucrados en corrupción inmobiliaria (constructoras, SEDUVI) Álvaro Obregón 286. pic.twitter.com/shAMs9nhya
— Tania Gonz4lez (@TaniaGonz4lez) November 6, 2017
Tanto Obregón 286 como el Colegio Rébsamen y la fábrica colapsada en la calle Chimalpopoca se convirtieron en lugares emblemáticos de que los “desastres naturales” no son, de hecho, naturales, sino provocados por mano humana: por constructores irresponsables, autoridades corruptas y dueños sin asomo alguno de ética.
Por ello, la idea de que sea la misma autoridad la que utilice mecanismos jurídicos (y fondos públicos que podrían ser utilizados en cuestiones más urgentes) para “honrar la memoria” de las personas fallecidas en el sismo es, cuanto menos, dolorosamente irónica.
Un monumento in memoriam en Álvaro Obregón 286 ¿o para sepultar todo el entramado de corrupción e intrigas que ocurrieron en dicho inmueble?
— Christian Nader (@ExoSapiens) November 5, 2017
El memorial de 1985
Oficializar lo que fue un esfuerzo comunitario y horizontal implica convertirlo en una jerarquía y parte de la institución, despolitizarlo (en cuanto a su agencia en la memoria y en el ejercicio de la organización política) y “sanitizarlo”, es decir, hacer inofensiva la organización social.
Lo que ocurrió tras los dos sismos del 19 de septiembre, el de 1985 y el de 2017, fue un ejemplo vivo de cómo se organiza (para bien y para mal) la “sociedad civil” mexicana, y ejemplos como estos son pocos y son peligrosos para la estabilidad política.
Damnificados de los sismos del 7 y 19 de sept. guardan minuto de silencio por las víctimas de este 2017 y 1985 en la Plaza de la Solidaridad pic.twitter.com/eyYVyLYa5b
— ??????? (@abismada_) October 19, 2017
En 1986, en la cuadra donde sólo quedaron los escombros del Hotel Regis, el entonces Departamento del Distrito Federal construyó un parque para “recordar siempre” a las víctimas del 19 de septiembre (esas mismas víctimas que le gobierno federal no pudo o no quiso contar) y la “solidaridad” que demostró el pueblo mexicano ante la catástrofe.
Hoy, el parque “Solidaridad”, tal como la misma palabra luego de la presidencia de Carlos Salinas de Gortari, ha perdido toda su fuerza política y es el lugar donde el actual Gobierno de la Ciudad de México libra una batalla con organizaciones de ambulantes. (Vía: El Universal)
En el Hotel Regis, tal como en Álvaro Obregón 286, se concentró el mayor número de víctimas (oficiales): la ubicación y lo aparatoso del edificio colapsado lo convirtieron en un espacio “ideal” para limpiar la memoria de la ineptitud del gobierno para con los muertos.

No podemos olvidarlo, pero tampoco permitir su oficialización
Y no, no es que “ningún chile nos embone”: urge encontrar formas de no olvidar lo ocurrido hace casi ya dos meses. Urge recordar a los que se fueron por entre la corrupción y el descaro; urge aplaudir y recordar a los miles de voluntarios que levantaron escombro, recolectaron víveres y coordinaron a través de redes. Pero, sobre todo, urge recordarnos que esta “normalidad” que vivimos día a día no es… normal.
La artista neoyorkina, que vive en la Ciudad de México desde hace varios años, Olivia Bloch, encontró una forma de hacerlo a través de arreglos florales, fotografías, objetos personales y recuerdos que cientos de personas fueron ampliando con el paso de los días en el Parque México, en la Colonia Condesa. (Vía: Huffington Post)

Y como Bloch, lo hicieron también en la mayoría de las edificaciones derrumbadas que cobraron vidas: flores que eran traídas por familiares, extraños, anónimos, rescatistas y voluntarios: esos memoriales, aunque fugaces, hablaron más directamente (y golpearon más duro en la memoria) que cualquier memorial que pueda construir el gobierno capitalino.
Si no estás en la #CDMX sigue el desfile de #DíaDeMuertos 16hrs en @CanalOnceTV. Reconoceremos a los rescatistas de los sismos del 7S y 19S.
— Enrique Peña Nieto (@EPN) October 28, 2017
Porque, de verdad, ¿otro edificio para conmemorar edificios colapsados?
