Los ‘justicieros’ son peligrosos, y para ejemplo: ayer en la Condesa

El día de ayer, un nuevo justiciero salió a la luz pública en esta ciudad. Durante un intento de asalto en un restaurante de la colonia Condesa, Yusef Tanús intentó defender a los comensales a balazos. Logró frustrar el asalto, pero mientras intercambiaba disparos con los asaltantes hirió a una de las presentes.

Tanús fue detenido por esto mismo, sin lograr ser el héroe anónimo que esperaba ser. Se encuentra a disposición de las autoridades, quienes también informaron que se trata de un empresario poblano que en 2015 fue acusado de agredir (también a balazos) a un oficial de tránsito por estacionarse en doble fila. Claro, este es un caso particular, pero vuelve a abrir, no el debate, sino la problemática que envuelve a todos esos ‘justicieros’. (Vía: El Universal)

Por supuesto, es difícil aceptar el contexto en el que ocurren muchas de las situaciones cotidianas en la CDMX. Sabemos que tenemos un sistema jurídico y policial que muchas veces opera de maneras oscuras, entre la impunidad (misma de la que se sirvió este justiciero para evadir responder por sus actos en 2015) y el hartazgo es notorio y, no lo duden, compartido.

Sin embargo, la existencia de estos entes, generalmente anónimos, no representan una solución al problema de la inseguridad, o la violencia… o ninguno, para acabar pronto. Muy al contrario, magnifican la complejidad de estos dos males sociales y políticos que hay en el Valle de México, sin contar que abonan a reducir el diálogo y las acciones concretar para erradicar a un simple “hágalo usted mismo”, quitando la responsabilidad de quiene deben hacerse cargo de esto.

Cuatro preguntas para dialogar sobre los justicieros

Existen organismos e instituciones que deben ser las encargadas de hacer justicia y, es cierto, no ofrecen la certidumbre necesaria para confiar en ellos, pero eso no significa que los ciudadanos tengan que encargarse de todo, mucho menos de una forma violenta, que es el origen de lo que se busca erradicar. Así mismo, existe una línea muy delgada entre la “defensa propia” y el hacer justicia por propia mano.

Los 'justicieros' son peligrosos, y para ejemplo: ayer en la Condesa

Ahora, además de reconocer la realidad en el discurso cliché de “la violencia genera más violencia”, también debemos dilusidar los riesgos que implica que existan justicieros y que estén pululando por ahí, con armas y ganas de hacerle la chamba a los cuerpos policiacos y las instituciones que imparten justicia. El ejemplo claro fue el ocurrido ayer en la Condesa, donde en su intención por defender a muchos, terminó por herir a alguien que ni la debía ni la temía.

La discusión debe girar en torno, no a la impartición de justicia, sino a la violencia y cómo poder combatirla haciendo más robustos los sitemas judiciales de nuestro país. Es un trabajo más complejo y, ciertamente, mucho más tardado que la simpleza de querer golpear, balear, apuñalar o linchar a cualquier asaltante. Porque hay que aclarar, que para combatir ‘fuego contra fuego’, ya tenemos a Kansas.

Por: Redacción PA.