‘Cantos, risas, aplausos y cohetones: el eclipse’ de 1991 que algunos no vimos

¿Podemos vivir algo que no vivimos? Esta pregunta quizá carece de sentido pero hoy en la mañana, le preguntaba a mis padres si recordaban el eclipse de sol del 12 de julio 1991. No lo recordaban. Tal vez sí, pero no con los detalles suficientes para que lograra vivir algo que no vi.

 

En ese entonces, yo seguía en el vientre de mi madre, en donde la oscuridad y la humedad eran algo habitual; pero nuestros padres y abuelos fueron testigos de un fenómeno que quizá, es su responsabilidad contarnos, pues un fenómeno de tales dimensiones volverá a pasar hasta el 2132 y ya estaremos muertos.

“Pues, sólo salimos a ver el eclipse con unos lentes especiales que alguien nos repartió, creo que nos cortaron la luz por un momento pero, no recuerdo si fue por el eclipse o porque no la habíamos pagado” Recuerda mi madre mientras almorzamos.

En fin, ante ese recuerdo que apenas levantaba una imagen de 1991, me vi en la necesidad de buscar más testimonios y en la búsqueda me topé no sólo con registros fotográficos y encabezados de periódicos, si no, con la guerra generacional en donde los millennials y Peña Nieto tienen la culpa de todo. Que si el eclipse de 1991 fue el más ‘chido’, que ¿el de este año qué?, que los millennials no les ha tocado nada nuevo.

En ese entonces el eclipse representó el fenómeno natural del siglo, hubo revuelo, inquietud, miedo porque la vida no fuese a ser la misma después de que el sol nos fuera ocultado.

“El eclipse paralizó actividades en casi todo el país; desde muy temprano fue mínimo el movimiento vehicular, pues la mayoría de los empleados de gobierno lo tomaron como día de asueto. En las fábricas y en los comercios sólo se dieron algunos minutos para ser testigos del fenómeno natural del siglo” Así lo reportó el diario El Universal.

También la crónica relata que en provincia los animales, al momento de que el sol era ocultado, se echaron a dormir. En la ciudad las personas que decidieron ver el eclipse y se congregaron en la Plaza de la Constitución aplaudieron al momento de formarse el disco lunar. Otras acudieron a los centros ceremoniales como Teotihuacán o el Templo Mayor y otras más afirmaron haber visto objetos no identificados en el cielo.

Por otro lado, me encuentro con una nota Noticieros Televisa que me ayuda saber quiénes fueron los que el gobierno, en ese entonces de Salinas de Gortari, formó la Comisión Intersecretarial para el Eclipse 1991. Esta comisión tuvo como objetivo informar sobre el peligro de observar de manera directa el fenómeno, además de repartir los filtros especiales que mi madre llamó lentes.

En ese entonces reportes del Sistema Nacional de Salud indican que fue necesario atender y examinar a 96 personas con presunto daño a la vista, de hecho, 21 de ellas se les diagnosticó retinitis solar y en su mayoría fueron jóvenes entre los 15 y (otros no tan jóvenes) 44 años.

Me da miedo la facilidad con las que dejamos pasar las experiencias y cómo consecuencia no poder contar lo que vivimos. Me da miedo ser cómplice de las desmemoria y del tiempo enmarcado en el presente y el pasado. Finalmente la capacidad de contar era o a veces es, la posibilidad de vivir un entretiempo, de volver a vivir a través del otro lo que sin sus palabras no tendríamos acceso a vivir.

Tal vez el fenómeno natural de mañana nos obligue a registrar a detalle nuestra experiencia para que a lo largo de las generaciones, los que lleguen al 2132 puedan vivir algo que aún no han vivido.

Y a todo esto ¿ya le preguntaste a tus padres o abuelos cómo vivieron el eclipse de 1991?

Hebzoariba H.G

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