“Nunca me pasó por la cabeza que no volvería a mi casa”: Coapa a tres semanas del 19S

Desde el pasado 19 de septiembre, la zona completa de Coapa no ha vuelto a la normalidad, y parece ser que se tardará mucho en lograrlo.

Coapa está dividida  entre tres delegaciones: Tlalpan, Coyoacán y una pequeña parte en Xochimilco, apenas pasando la Glorieta de Vaqueritos. En la porción que corresponde a Tlalpan, 15 edificios han sido declarados en riesgo inminente de colapso: 186 departamentos y 14 locales repartidos tan sólo en tres colonias: Floresta Coyoacán, Granjas Coapa y Prado Coapa segunda sección. (Vía: El Universal)

La primera ola de vecinos que llegó a Coapa (esos que, hoy, tenemos bien metidos dentro del cajón “coapeños”, con su clase media y el arribismo que les son característicos) lo hizo tras el sismo de 1985, huyendo del Centro, la Roma, Condesa y otras colonias fuertemente golpeadas por el que ha sido el movimiento más destructivo para la Ciudad de México. Y aquí encontraron casa en una primera etapa de construcción, aquí hicieron su vida y por 32 años, a través de sismos, inundaciones y tráfico. Hasta este 19 de septiembre.

El Colegio Rébsamen fue el epicentro mediático de la tragedia en Coapa, sin embargo, la vida de cientos de familias de la zona cambió para siempre. Frente a lo que fue Galerías Coapa (y, hoy, no es más que un montón de cascajo esperando su “reconstrucción”), del lado de Coyoacán, una veintena de edificios de departamentos están, también, en vilo.

Cientos de familias están durmiendo bajo casas de campaña, a la espera de un dictamen de un Director Responsable de Obra (DRO) que determine si sus casas pueden ser salvadas o, ya de perdida, sus pertenencias… o, aunque sea, sus documentos esenciales. (Vía: Animal Político)

Coapa está dividido (políticamente) por Calzada del Hueso: de un lado es Tlalpan, del otro Coyoacán. En otros tiempos, esta división sólo existía para que los dueños de casinos supieran de qué lado ponerse (Tlalpan), o para dividir oficinas postales. Ahora, cuando la ayuda para los damnificados es urgente pero está, también, envuelta en procesos burocráticos, esta división es central para el cuidado y seguimiento de cada tragedia personal.

Los vecinos de Miramontes 3040 y 3010, en Coyoacán, siguen esperando un dictamen para poder saber qué vendrá: si tienen que dejar sus pertenencias atrás, pues los edificios son inseguros hasta para regresar por ellas, o tendrán oportunidad de no empezar tan desde cero. (Vía: Animal Político)

Mientras, en Calzada del Hueso 723 (Tlalpan), donde ya se realizaron esos dictámenes, los vecinos de a poco han aceptado su nueva realidad: los que pueden vacían los que fueron sus departamentos por años, los que no buscan, día a día, la forma de volver a ponerse de pie. (Vía: El Universal)

A tres semanas del sismo, lo único que saben cientos de damnificados en Coapa es que nada, nunca, volverá a ser igual.