Agresor de mujer en alcaldía Miguel Hidalgo podría no recibir castigo

De acuerdo al Código Penal de la CDMX, sólo las lesiones que tardan más de 15 días en sanar son las que merecen penas; con las amenazas de muerte, la autoridad no ha hecho nada
Agresor de mujer en Miguel Hidalgo podría no recibir castigo

El 3 de septiembre, un video se hizo viral en redes sociales: un hombre tacleó a una mujer. ¿La justificación? Que el perro de la mujer estaba por atacar a los del hombre.

La cámara de seguridad de una casa grabó el momento justo en el que un hombre atacó a una mujer: la embistió por la espalda lo que la llevó al piso, golpeándose la cara y lastimándose el brazo.

De acuerdo a la víctima, esto fue porque, según el agresor, sus perros iban a ser atacados por el de la mujer.

A pesar de que el bulldog de la víctima estaba con correa y los del atacante no, según el hombre la culpa era de la mujer que no estaba haciendo otra cosa más que pasea a su perro.

Tras la agresión, el hombre la amenazó de muerte, como lo narró en entrevista con Plumas Atómicas:

“Ya sentiste la fuerza de mi hombría, ahora cuídate, porque para la próxima te mato a ti y a tu perro“, le dijo mientras la mujer se retiraba.

A pesar de que la mujer interpuso inmediatamente una denuncia en el Ministerio Público, es muy probable que no ocurra ninguna acción legal contra su agresor.

En el Código Penal de la CDMX no existen sanciones para las lesiones de primer grado, es decir, las que toman menos de 15 días en sanar.

A pesar de que la mujer tiene, a una semana, todavía secuelas visibles en su cara y usa un inmovilizador en su brazo, sus lesiones sólo pudieron haber sido causales de delito si tardaran más de esos 15 días en sanar.

Código Penal de la CDMX sobre amenazas (Vía: Asamblea Legislativa)

Respecto a las amenazas, el mismo Código Penal indica que la pena es de tres meses a un año de prisión o de noventa a trescientos sesenta días de multa… sólo entre “quien esté ligado por algún vínculo”.

Sí, si alguien a quien no conoces en la calle te amenaza de muerte no puedes hacer nada y, como la víctima de agresión, no te quedará de otra más que temer que esa amenaza se cumpla.