Un candidato y tres soldados fueron asesinados en Guerrero

En la tarde del martes fue encontrado el cuerpo de Abel Montúfar, candidato a diputado local por el PRI en Ciudad Altamirano, Guerrero. A las pocas horas, una emboscada en un rancho propiedad del candidato, cobró la vida de tres soldados.

Abel Montúfar era el alcalde con licencia de Coyuca, en plena Tierra Caliente guerrerense. Hace unas semanas, cuando inició su campaña para una diputación local había avisado de las amenazas de muerte que recibió en cuanto hizo públicas sus intenciones.

Montúfar Mendoza forma parte de una familia poderosa en la región: tiene hermanos en posiciones centrales del gobierno federal en la zona y él había sido alcalde. En plena gira de campaña, desapareció la noche del lunes tan sólo para ser encontrado muerto en una camioneta sin identificación ni placas muy cerca del Ministerio Público de Ciudad Altamirano. (Vía: Aristegui Noticias)

A las pocas horas de haber sido encontrado el cuerpo de Montúfar, y de acuerdo a un comunicado oficial de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), llegó una denuncia anónima de la presencia de gente armada en el rancho “El Pozo”, ante lo que se desplegó una unidad de reconocimiento que fue recibida a balazos “de personas desconocidas”. Murieron tres soldados y otros tres resultaron heridos.

En el comunicado no se informa sobre las posibles bajas de los atacantes, pero sí que se está trabajando en coordinación con las autoridades locales para dar con ellos. (Vía: El Universal)

Comunicado de Sedena sobre ataque en Coyuca

En el sentido más amplio, los dos hechos no tendrían relación fuera de la zona en la que ocurrieron los ataques. Sin embargo, “El Pozo” es propiedad de la familia de Montúfar y dada la historia de amenazas que recibió el fallecido candidato y el tiempo en el que ocurrieron los hechos, es casi imposible desvincular los dos ataques.

La violencia en Tierra Caliente, denuncian los pobladores, está imparable desde las acciones que tomaran en conjunto las autoridades federales y locales tras la desaparición de los 43 normalistas en Iguala en 2014: el desarme y desarticulación de las policías municipales sin un plan para que la policía estatal o el ejército pudieran cubrir sus labores cotidianas. (Vía: El País)

Por: Redacción PA.