Mentiras, manipulación de encuestas y ‘un cambio’ para regresar a lo mismo: Calderón haciendo campaña por Zavala

Esta mañana, Felipe Calderón, expresidente de México y esposo de la candidata independiente Margarita Zavala, estuvo en el programa Despierta, estuvo en entrevista con Carlos Loret de Mola y su equipo. Además de sus ataques de siempre a Andrés Manuel, no dejó de hacer campaña por Margarita Zavala.

Por si todavía vives debajo de una roca, deja te decimos que, primero que nada, te envidiamos como no tienes idea; segundo: estamos en periodo electoral y todo, pero de verdad todo gira alrededor de la campaña de alguien. Esta mañana, en su programa matutino, Carlos Loret de Mola entrevistó a Felipe Calderón; obviamente no fue por su administración ni sobre un tema en específico: estaba ahí para hacer campaña a Margarita Zavala. Punto.

Además de las preguntas que podría general el que un expresidente esté, de facto, siendo el vocero de la campaña de su esposa, Calderón nos dejó muchas otras que no sabemos responder, así que las dejamos formuladas, querido lector, para que nos eches una mano.

¿Alguien con un legado como el de Calderón puede ser vocero de un “cambio”?

Margarita Zavala tiene un vocero oficial: su hermano (porque #nepotismo panista), Juan Ignacio Zavala. A él le ha tocado ir de invitado a otras mesas de discusión no para plantear propuestas o hacer preguntas serias a los otros equipos de campaña, sino a golpear al equipo de López Obrador.

Calderón, desde sus redes sociales y en dos que tres entrevistas (y, pues por obvias razones) ha defendido la candidatura independiente de su esposa. Ha hecho poco, eso sí, para distanciar sus propuestas de la de su presidencia… tan poco que pareciera que es una estrategia electoral la continuidad: desde las políticas de seguridad (ajá: la guerra contra el narco) como las económicas, en las que Zavala no ha profundizado mucho.

Principalmente, con Loret de Mola y en sus tuits, Calderón insiste en que la mejor opción es Zavala por el ‘cambio’ y la ‘alternativa’ que es frente al priísmo y frente a Andrés Manuel. Sin embargo, parece que se le olvida que su administración fue la que perdió Los Pinos para el PAN.

Zavala y Calderón en Grito de la Independencia en 2009. Fotografía: Cuartoscuro

¿De verdad la mejor forma de defender la segunda vuelta y la democracia es justificar el golpe de Pinochet?

La segunda vuelta presidencial es una reforma pendiente en la legislación electoral mexicana. Por mucho que duela decirlo, en eso estamos completamente de acuerdo con Felipe Calderón. Se ha demostrado a través de muchísimos estudios que una segunda vuelta garantiza mayor legitimidad a quien gana y, a través de ello, se puede llegar a acuerdos y avances legislativos de forma más rápida (y si algo sabe alguien sobre los problemas de empezar una presidencia sin ninguna legitimidad ese es Calderón).

Sin embargo, una cosa es eso, y otra completamente diferente (y estúpidamente gratuita) decir que el golpe de Estado de Augusto Pinochet contra el gobierno de Salvador Allende en Chile fue porque no hubo segunda vuelta. En pocas oraciones, Calderón disfrazó a Allende en un déspota socialista (justo el discurso, vigente aún, de la ultraderecha chilena) y a Pinochet en una fuerza “popular” que no hubiera existido si hubieran estado los mecanismos para ‘evitar’ que eso pasara.

Nos queda la duda: ¿qué hubiera pasado en 2006, por ejemplo, si hubiera habido una segunda vuelta, como él mismo dice?

¿Puede, alguien que elige sólo las encuestas que lo favorecen y los datos que lo ayudan, hablar ‘por los mexicanos’?

Ya sabemos que en pocas cosas son tan buenas los políticos como en mentir… o en “maquillar” la realidad. Dos de esos “make-overs” fue, de nuevo, la guerra contra el narco y el índice de aprobación de la presidencia del esposo de Margarita Zavala.

Vamos por el más sencillo: en un punto de la entrevista, Calderón dijo que salió con una aprobación general del 68%: según él, casi 7 de cada 10 mexicanos estaban conformes y hasta aprobaban su gobierno… Y tiene un tantito de razón: la encuesta de Parametría lo situaba en ese nivel. Pero era la única. La gran mayoría lo situaban entre el 36% y el 51%. (Vía: Excélsior)

La otra ya ha sido repetida hasta el cansancio, incluso durante su administración. Cuando el gabinete calderonista se dio cuenta de lo que habían hecho intentaron cambiar ya no la guerra, sino la forma de venderla:

“Nunca fue una guerra, sino una política de seguridad, dijo el expresidente en televisión nacional

A pesar de que todos lo recordamos vestidito con su su casaca militar y diciendo en repetidas ocasiones que le declaraba la guerra al narco… pero bueno.

Calderón de casaca militar en 2007

¿Puede alguien que promete regresar a ese gobierno hablar de cambio? Pues al parecer sí, aunque se vea cínico, ridículo y, ya a estas alturas, hasta aburrido.