Descubren 19 ataúdes en un boquete bajo un puente en Tlanepantla

¿Qué pensarían ustedes si en un boquete abierto bajo un puente se encontraran con un montón de ataúdes? Casi nadie podría respirar con tranquilidad luego de semejante hallazgo, sobre todo si el descubrimiento se hace en México.

Así le ocurrió a un transeúnte en el Estado de México, cuando pasó debajo de un puente vehicular y encontró un agujero en el muro: más de diez ataúdes a la vista. Como imaginarán, la sorpresa que se llevó no fue nada agradable. El macabro hallazgo ocurrió debajo del puente Rosario Castellanos en el cruce de Gustavo Baz y Primero de Mayo.

Apenas se encontraron los peatones estos ataúdes, llamaron a las autoridades. Los policías que acudieron al llamado de auxilio encontraron un total de 16 ataúdes grandes y tres pequeños, todos presuntamente vacíos.

Según las autoridades, aunque los féretros estaban sucios y la bóveda parecía abandonada, los ataúdes eran “donaciones” que habrían de utilizarse en personas pobres que los requirieran. (Vía: El Universal)

Antonio Arias, el director de servicios urbanos del municipio de Tlanepantla, fue quien aclaró el misterio de los ataúdes abandonados: no estaban llenos y no era un cementerio clandestino; sólo era una bodega muy pero muy abandonada. 

De hecho, la bodega en donde se encontraron los ataúdes vacíos tenía una puerta lateral; o sea que el boquete los dejó a la vista pero no eran, como tal, un auténtico descubrimiento. (Vía: Quadratín)

De todas maneras, encontrarse fortuitamente un boquete con féretros dentro es susto suficiente como para reconciliarse con todos los santos y todos los dioses de todas las religiones, al menos en lo que se pasa el espanto.

Aun si los mentados féretros donados estuvieran un propósito y tuvieran dueño, lo que da más susto todavía es que un puente por donde pasan toneladas de automóviles a diario tenga semejante boquete en uno de sus muros. Aún si esa barda no es imprescindible, ese tremendo agujero espanta.