Secretario de seguridad de CDMX culpa a los videojuegos por la violencia

Hiram Almeida en entrevista radiofónica culpó a los videojuegos de la violencia.

¿Se acuerdan que en los noventa las abuelas se traían el cuento de que Pokémon era satánico? Tantos cartuchos retirados por el mal encaminado fervor religioso. Pero Pokémon no era el único que sufría prejuicios: muchos videojuegos y muchas caricaturas fueron tildadas o de obras satánicas o de promotores de la violencia. Queridos lectores: ¿se acuerdan del prejuicio? ¡Regresó!… en forma de Hiram Almeida, secretario de Seguridad Pública de la CDMX. Ayer en entrevista radiofónica al secretario que vela por nuestra seguridad se le ocurrió decir que los videojuegos y las series son culpables de la nueva ola de inseguridad que tiene en vilo a la Ciudad de México. 

Aseguró estar preocupado de que los jóvenes tengan acceso a juegos y programas donde se hace apología del delito y se muestra violencia exacerbada. Para él la exposición a estas obras es uno de los factores que han impulsado la inseguridad en la capital del país: “hablamos del uso de la violencia exacerbada, este es un caso, los videojuegos”. (Vía: Animal Político)

Aquí se ve clarito cómo Mario Bros se hace pasar por Hiram Almeida.

Pero no sé quedó ahí: también dijo que existen “algunos seriales televisivos, donde vemos la apología del delito de manera natural, la apología del delincuente organizado, el uso de las armas”. ¿Alguien dijo Breaking Bad?

Pero sin duda la joya de la noche llegó cuando el jefe de seguridad que se parece a Mario Bros. se le ocurrió relacionar el intento de asesinato del párroco que oficiaba misa en la catedral metropolitana con el juego Assassin’s Creed. Oh, sí: para Almeida, el tipo que acuchilló al padre tenía el perfil de usuario de videojuegos violentos. 

Pero Hiram Almeida no está solo en esta renovada cruzada de la estulticia contra los contenidos multimedia: hace unos días en el Senado se aprobó una ley para regular los videojuegos, donde Gobernación habrá de clasificar contenidos y prohibir su venta a menores de edad. Los senadores claramente no investigaron ni preguntaron a los vendedores y desarrolladores. De lo contrario hubieran descubierto que ya hay una clasificación internacional de videojuegos y que restringir su venta caería automáticamente en letra muerta. (Vía: Senado de la República)

 

Ambos disparates ignoran que no hay una sola prueba de que los videojuegos modifiquen para mal la conducta. Por el contrario hay muchas pruebas de que influyen para bien en nuestra inteligencia. Nadie ha podido comprobar que un videojuego genere violencia y sí se ha comprobado que la violencia se genera cuando el entorno económico, educativo y psicosocial es un desastre. Es decir: no, queridos funcionarios: los únicos culpables de la violencia son ustedes que no hacen su trabajo.