¿Cómo se aplicarán los recursos del Fondo de Desastres Naturales en CDMX, Puebla y Morelos?

En otra publicación explicamos qué es el Fondo de Desastres Naturales (Fonden) y los bonos catastróficos emitidos por el Banco Mundial, ahí decíamos que México es considerado un país de alto riesgo en el sentido de que es altamente probable que ocurra un desastre natural, de hecho, se estima que el 70% del PIB mexicano se encuentra en riesgo por los desastres naturales, tales como: inundaciones, terremotos, huracanes o erupciones volcánicas.

Por estos riesgos latentes, desde la década de los noventa del siglo pasado el gobierno federal empezó a destinar recursos del presupuesto de egresos al Fonden y, en 2006, se convirtió en el primer país del mundo en emitir bonos de deuda específicos para catástrofes naturales, lanzados a los mercados bursátiles con el apoyo del Banco Mundial. Estos bonos catastróficos se activan cuando los desastres naturales causan daños a gran escala, estamos hablando por ejemplo de huracanes de categoría 4 o 5 o sismos de más de 7.8 grados en la escala de Richter.

Según información de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), el Fonden actualmente cuenta con alrededor de 9 mil millones de pesos, además el bono catastrófico del Banco Mundial cuenta con alrededor de 360 millones de dólares, lo cual equivale a unos 6 mil millones de pesos, tomando el promedio del tipo de cambio que oscila entre los 17 y los 18 pesos por dólar. Es decir, tendríamos disponibles unos 15 mil millones de pesos para apoyar en las labores de reconstrucción tanto de las zonas afectadas en Oaxaca y Chiapas del sismo de 8.1 grados ocurrido el pasado 7 de septiembre, como de las entidades afectadas de Morelos, Puebla y CDMX, por el sismo del pasado martes.

Es muy probable que el reparto de recursos se de en la siguiente forma: Oaxaca y Chiapas recibirán los fondos de los bonos catastróficos debido a que cumplen con los requerimientos para que sean activados, ya que el sismo superó los 7.8 grados establecidos en los contratos con el Banco Mundial; por otro lado, Morelos, Puebla y CDMX recibirán recursos del presupuesto asignado del Fonden, ya que por la magnitud del movimiento telúrico, no se activarán los recursos de los bonos catastróficos.

La entrega de los recursos se da en dos etapas: la primera es una pequeña parte de los recursos y es utilizada para responder a las necesidades básicas de los afectados, el gasto en esta etapa es minimizado debido a los donativos de los particulares. Es en la segunda etapa en donde se liberan la mayor parte de los recursos, los cuales están destinados a la reconstrucción de infraestructura y de las viviendas, aquí el gobierno entrega recursos en especie y en dinero dependiendo del daño, por ejemplo si son daños menores, se entrega el material necesario para la reconstrucción, por el contrario, si el daño representa pérdida total, el gobierno cubre el costo total de la reconstrucción.

Finalmente, hay que recordar que existen fondos de desastres naturales en todos los niveles de gobierno, los cuales se van activando dependiendo del nivel de afectación. También pueden activarse partes de los fondos con el fin de cofinanciar la reconstrucción, por ejemplo, el gobierno federal aporta el 60%, el estatal el 40% y el municipal los costos administrativos y de mano de obra. (Vía: Expansión)

Si tu vivienda se encuentra dañada y eres el propietario, esta es la forma en que puedes solicitar la ayuda proveniente del Fonden:

  • El primer requisito es acreditarse como propietario del inmueble afectado; es necesario presentar a las oficinas de Protección Civil: original y copia de una identificación oficial y un documento que certifique la propiedad de la vivienda.
  • Es necesario presentar evidencias fotográficas del inmueble afectado, en ellas tiene que mostrarse daño estructural en columnas, vigas y paredes.
  • Posteriormente, funcionarios del Fonden harán una visita domiciliaria para certificar y cotizar los daños, dependiendo de estos se determina si se entregarán materiales de construcción o distribución de recursos en el caso de que no haya reparaciones. (Vía: El Financiero)