700 mil jóvenes desertan del bachillerato al año

Según el informe “La Educación Obligatoria en México 2017” publicada por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), entre 600 y 700 mil jóvenes de entre 15 y 17 años a nivel nacional desertan de la educación media superior, estamos hablando de entre el 13 y el 15% de las personas que logran matricularse.

Según el informe, las principales causas de la deserción en ese nivel educativo son: factores escolares e institucionales con un 40%; 38% por cuestiones económicas y 5% por cuestiones familiares. Es decir, el nivel de deserción por cuestiones económicas es muy cercano al que responde a problemas de tipo institucional y académico.

Además agregaron que el 30% de la población que se encuentra en edad de cursar el bachillerato no accede a este, por el contrario 7 de cada 10 (70%) de los que lograron entrar lo finaliza en el tiempo establecido.

Las cifras producidas por el INEE indican que la tasa de deserción en bachillerato a nivel nacional, del periodo 2015-2016 fue de 15.5%, en donde 10 entidades se encuentran por encima del promedio nacional: Tamaulipas (21 mil 200 alumnos); Coahuila (18 mil 381); Chihuahua (25 mil 265); Nayarit (8 mil 694); Campeche (6 mil 31); Baja California (26 mil 603), Durango (14 mil 935); Guanajuato (43 mil 522); Morelos (17 mil 882) y la Ciudad de México (115 mil 573).

En términos mucho más cualitativos, el INEE identificó problemas en la formación didáctica y pedagógica del personal docente, el cual es su formación no recibió las herramientas necesarias. Esto se traduce en que los jóvenes acaben por no interesarse en los temas de su programa de estudios y en el 40% de los casos terminen por abandonar sus estudios.

De hecho, según el INEE, el programa de becas no ha sido suficiente para frenar la deserción escolar en el bachillerato, actualmente el 40% de los alumnos cuentan con algún tipo de apoyo económico. 

Finalmente, las recomendaciones suscritas por la institución apuntan a: el fortalecimiento de políticas que permitan institucionalizar las acciones de permanencia en el bachillerato; mejorar la formación de tutores y profesores; fortalecer la competencia docente y afianzar la identidad y el interés de los jóvenes. (Vía: La Jornada)

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