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Refinería Dos Bocas es inviable, con contratos en la opacidad e impacto ambiental negativo: ASF

En una serie de auditorías, la ASF detectó diversas deficiencias en el diseño y planeación de la obra
(Imagen: Presidencia/Cuartoscuro)

De acuerdo con la Auditoría Superior de la Federación (ASF), la refinería Dos Bocas, uno de los megaproyectos más importantes del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, podría ser inviable económicamente porque está basado en proyecciones financieras poco razonables; se ha manejado en la opacidad respecto a la información sobre la asignación de contratos, y su construcción no tomó en consideración el impacto ambiental negativo ni el hecho de que está sobre un predio con “riesgos altos de inundación marina y fluvial”.

Según una serie de siete auditorías realizadas por la ASF relativas a la Cuenta Pública 2019 y publicadas este sábado 20 de febrero, existen deficiencias en el diseño y planeación de la obra. Las auditorías también destacan que la refinería Dos Bocas podría ser inviable económicamente, hay opacidad en la asignación de contratos y tendría un impacto ambiental negativo.

Además, alertó sobre el hecho de que no se hiciera una evaluación de los riesgos de inundabilidad de la zona, ni la disponibilidad real de crudo en el futuro. Aunado a esto, señaló que a finales de 2019, las erogaciones tuvieron un retraso del 35%. Esto, “incrementa el riesgo de que la refinería no entre en operación conforme lo programado, lo que, en consecuencia, podría afectar la rentabilidad del proyecto de inversión”.

ASF expresa dudas sobre viabilidad económica de Dos Bocas

Con base en el informe 409 DS, la ASF señaló que las proyecciones financieras de la Secretaría de Energía (Sener) contemplan una Tasa Interna de Retorno positiva de Dos Bocas, pero no contempla elementos básicos que afectarán su operación.

En este sentido, la ASF indicó que Dos Bocas tendrá un uso superior al 90% cuando sus propias cifras estiman una utilización de 78.5%. Además, las cifras no consideran el derrumbe en la producción de crudo de Pemex registrado en la última década.

La ASF también indicó que la Sener tampoco consideró:

“(…) el gasto de la supervisión de las obras, ni los costos indirectos provocados por la operación del proyecto, incluyendo la repercusión que tendría la Refinería Dos Bocas en la operación del SNR, así como las externalidades por el impacto ambiental y social que se generará durante la construcción y la operación de la refinería, por lo que existe el riesgo de que disminuyan los ingresos esperados”.

Debido a esto, la ASF observó que la igual que con el Tren Maya, el gobierno federal proporcionó cifras altamente positivas para justificar este megaproyecto.

(Imagen: Carlos Canabal Obrador/Cuartoscuro)

Opacidad en contratos

Con respecto a la asignación de contratos, la entidad fiscalizadora detectó irregularidad en 27 contratos de 23 empresas. Esto, equivale a un monto de 20 mil 490 millones de pesos. De estas, la ASF observó que Pemex no realizó el proceso de “debida diligencia” a 16 empresas. Todo ello, a pesar de los montos contratados y la importancia de las obras.

Asimismo, en la auditoría 422-DS, determinó que Pemex debe aclarar el destino de 75 millones 591 mil pesos. Dicha cantidad deriva de los contratos adjudicados a varias empresas, la mayor parte de ellos por pagos “fuera de norma”.

En lo referente al informe 409-DS, la ASF observó una mala supervisión de las obras. Esto, porque la PTI-ID no pudo acreditar que contaba con programas de ejecución de los contratos, ni con bitácoras sobre recursos ejercidos. Tampoco pudo cuantificar el avance porcentual de las obras y trabajos del proyecto de inversión.

También, señaló que PTI-ID no incluyó información sobre siete contratos en sus estados financieros, en “4 contratos no se reportaron todos los proveedores y en 2, el contratista señalado no coincide en el nombre, ni con el número de proveedor”. Además, en las cuentas de Pemex no hay información acerca de las aportaciones de 4 mil 564 millones de pesos al capital de PTI-ID.

Dos Bocas podría no tener la solidez técnica necesaria

Respecto a la auditoría XX, el organismo detectó “deficiencias en los elementos de gobernanza y de control interno” de la obra. Estas deficiencias, a decir de la ASF, generan “el riesgo de postergar la entrada en operación de la refinería Dos Bocas, y por lo tanto la resolución del problema público de la limitada producción de combustibles para la atención la demanda nacional que dio origen al proyecto”.

Según Proceso, la ASF destacó que el gobierno federal lanzó la primera fase de ejecución de Dos Bocas “sin un proceso completo de planeación”. Tampoco contó con indicadores para medir el avance en la construcción, y no contaba con el 100% de estudios de diseño del proyecto. Por lo tanto, “se corre el riesgo de que la Refinería de Dos Bocas no cuente con la solidez técnica necesaria”.

Sener y Pemex obviaron impacto medioambiental

La ASF determinó en varias auditorías que pese a los evidentes impactos ambientales que Dos Bocas tendría en la región, la Sener y Pemex no ubicaron este tema dentro de las prioridades.

En este sentido, el organismo señaló que la construcción de la refinería comenzó sin contar con estudios de impacto ambiental de la Semarnat y una Manifestación de Impacto Ambiental (MIA). Lo anterior, constituye una violación a la normatividad en materia ambiental. Además, la Sener otorgó el permiso para refinación sin solicitar documentación a Pemex referente a la protección ambiental.

En el informe 213-DS, la ASF detectó que el Instituto del Petróleo (IMP) realizó la MIA en solo 30 días. Cabe mencionar, que la MIA realizada por el IMP no cuenta con los elementos mínimos de un estudio serio. Tampoco, incluye los 285 millones de pesos por mitigación ambiental, ni tomó en cuenta la implementación de un Comité de Vigilancia Ambiental.

Respecto a esto, la MIA “no cumplió con los tres pilares principales” referentes al Sistema Ambiental Regional (SAR).

Aunado a esto, el incumplimiento en materia medioambiental es casi generalizado. Esto, porque Pemex desconoció las “afectaciones” provocadas por el despalme de 26 hectáreas del sitio de la obra, incluido un manglar. Además, la inspección realizada por la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) “presentó debilidades procedimentales, ya que en su inspección no pudo constatar el estado del manglar”.

Asimismo, la MIA “no dispuso de estudios ambientales y metodologías para el muestreo del aire, agua, suelo, flora y fauna; no identifica el grado de sobrevivencia de las especies de flora y fauna, incluidas las categorizadas en riesgo; ni incluyó el análisis de la salud de la población ubicada en las zonas aledañas al proyecto ni las posibles implicaciones derivadas de la operación de la refinería”.

(Imagen: Twitter/@ASF_Mexico)

No se tomó en cuenta el alto riesgo de “inundabilidad” de la zona

En 2019, la PTI-ID era dirigida por el actual secretario de comunicaciones y transportes, Jorge Arganís Díaz Leal. En ese tiempo, el funcionario era responsable de “ejecutar el proyecto y de tomar decisiones técnicas para el desarrollo del mismo, lo que incluye la contratación y realización de los estudios necesarios para la aprobación del proyecto”.

Díaz Leal aprobó la construcción de la refinería en el predio de Dos Bocas, aunque los estudios técnicos no habían concluido. Si el funcionario hubiera esperado, se habría podido “identificar, de acuerdo con el estudio ambiental, que el predio elegido tenía riesgos altos de inundación marina y fluvial, lo cual era uno de los supuestos establecidos para excluir el sitio, situación que podría generar sobrecostos de inversión”, señaló la ASF.

Cabe mencionar, que la propia MIA confirmó que la zona de Dos Bocas está en un “riesgo muy alto por inundación causado por marea de tormenta”.

Tampoco hubo evaluación sobre los impactos sociales en la zona

Finalmente, la ASF observó que pese a que la refinería implica una reconfiguración en la región de la costa de Tabasco, Pemex no elaboró ningún Plan de Gestión Social para prevenir y mitigar los impactos negativos del proyecto. Tampoco hubo un acercamiento con las “comunidades locales para exponer los alcances del proyecto, los impactos sociales positivos y negativos, y los beneficios, por lo que no se acreditó la aceptación de su construcción”.

Según el informe 411-DS, Pemex tampoco evaluó “la contribución del proyecto al desarrollo de las comunidades del área”. Lo cual, “podría afectar las relaciones de buena vecindad, y propiciar que se originen posibles riesgos no técnicos y conflictos sociales”.

Por su parte, la Sener no realizó ninguna consulta previa, libre e informada. Esto, porque estimó que no existían población indígena en el área de la refinería.

En el caso de Pemex, no se acercó a otras dependencia para tratar el tema del ordenamiento territorial que provocará la refinería.

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