Ali: un paisano de Marruecos

Al frente el desierto del Sahara y unos cientos de euros que ganar, estas fotos nos muestran su vida
(Imagen: Cristian Pinto)

Como Bruce Wills en el video de Gorillaz, Ali sujeta el volante con las dos manos y pisa el acelerador de su camioneta Mercedes. Al frente el desierto del Sahara y unos cientos de euros que ganar.

(Imagen: Cristian Pinto)

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Lo más cerca que Ali estuvo del protagonista Armageddon fue cuando el estéreo de su camioneta, conectado con una memoria USB con música del mundo, reprodujo Stylo; aunque por las bocinas también pasaron Pitbull, Nina Simone y, ya en la noche, Vicente Fernández.

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Marruecos es un país de 35 millones de habitantes. En 2019 recibió 13 millones de turistas. Después de la agricultura, la visita de extranjeros es la actividad económica más redituable en el magreb.

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Además del amazigh, el árabe y el francés, Ali habla español porque la mayoría de los grupos de visitantes que recibe provienen de Lationamérica.

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De Marrackech a Erg Chebbi son 9 horas de carretera, pero con una flota de turistas que quieren parar a comer, hacer del baño y tomar fotografías, la jornada se extiende hasta 13 horas.

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Erg Chebbi es una pequeña porción del Sahara marroquí. En mayo, la temperatura puede alcanzar los 50 grados centígrados. Muchos lugareños aprovechan para enterrarse hasta el cuello porque consideran que previene el reumatismo.

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Decenas de revistas consideran que ver una puesta de Sol en Erg Chebbi es una de las cosas que se deben hacer antes de morir.

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Aunque Marruecos es uno de los países punteros en producción de hachis, sus carreteras no son tan peligrosas como las de México. En la cordillera del Atlas la constante son “cabrones” -así llama Aly a los pastores de cabras- y mujeres agricultoras.

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El único peligro en una carretera de Marruecos es que un par de niños le disparen a un camión de turistas como en Babel, película dirigida por Iñárritu, bromea Ali entre tragos de Coca-Cola fría. Alí también domina las palabras “wey”, “no mames” y “cabrón”. El turismo mexicano deja estragos.

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Por: Cristian Pinto | @crizapotlan