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CDMX sin agua dentro de 10 o 20 años: UNAM

La principal fuente de abastecimiento de agua de la capital está sobre explotada y cada vez pierde más zonas de recarga por la urbanización
(Fotos: Plumas Atómicas / Elízabeth Jiménez)

Con una calma extraña, el investigador del Instituto de Biología de la UNAM Luis Zambrano, experto en temas hídricos, lanza un pronóstico demoledor para todos los que habitamos el monstruo de asfalto llamado Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM): “Un día nos vamos a despertar y no vamos a tener agua 20 millones de habitantes”. La tranquilidad con la que lo señala lo obliga a explicitar el problema. “Ese día va a ser catastrófico para toda la ciudad porque vivir sin agua más de tres días es un problema para todo mundo”.

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Luis Zambrano, investigador del Instituto de Biología de la UNAM (Fotos: Plumas Atómicas / Elízabeth Jiménez)

Autor de más de 50 publicaciones sobre ecología, desde el año 2000 el doctor Zambrano estudia el desequilibrio hídrico de lo que hace poco más de cinco siglos era un majestuoso lago plagado de islas artificiales llamadas chinampas.

Pronostica que en un plazo de 20 o 10 años, la ZMVM podría quedarse sin agua. ¿Cómo es que la ciudad flotante que los conquistadores españoles compararon en belleza a los Jardines Colgantes de Babilonia está por quedarse sin agua? Ha sido un proceso paulatino, pero que inició con la Conquista hace 500 años.

Desde entonces, el lago se ha ido secando y los ríos se han entubado. Y para saciar la sed de la capital, se trae agua a cientos de kilómetros de distancia que se bombea a 2 mil metros de altura y, en mayor proporción, se extrae del sistema de lagos y ríos subterráneos del Valle de México conocidos como acuífero.

(Fotos: Plumas Atómicas / Elízabeth Jiménez)

En los años 70, el geólogo Federico Moser estudió la existencia de agua subterránea en el Valle de México. En el año 2000 se anticipaba que el acuífero se agotaría en 35 años, pero, acota el doctor Zambrano, ese pronóstico no tenía considerado el cambio climático. “Va a hacer que se modifique el régimen de lluvias”, explica el académico de la UNAM. Con cada vez más zonas urbanizadas, las zonas de infiltración de lluvia se tapizan de asfalto, lo que causa que el acuífero se sobre explote. “Va a llover lo mismo pero más intenso. Lo que va a generar es que esta crisis, que el ingeniero Moser decía ocurriría en 35 años, se reduzca a los 20, 15 o 10 años”.

La crisis de la que habla el doctor Zambrano ya se asoma en algunos barrios de la Ciudad de México. Apunta a dos alcaldías principalmente: Xochimilco e Iztapalapa. En ambas, explica el académico, se localizan barrios populares que para el gobierno no son prioridad en el suministro de agua. Se trata de proporcionar un recurso finito y preciado a los 9 millones de habitantes de la capital. “Por lo general, para resolver el problema de la escasez los gobiernos lo que generan es el tandeo. Cortan agua para toda una colonia y conforme va aumentando la demanda van haciendo tandeos en más zonas; siempre el gobierno descuida las zonas de menor entrada económica”, señala.

Desigualdad y violencia

Los primeros colonos de San Miguel Teotongo, un barrio popular en la alcaldía Iztapalapa, llegaron hace 50 años. Entonces, recuerdan, no había red hidráulica y había que abastecerse de agua en pozos comunitarios o correteando pipas. “Le sufrí mucho”, recuerda Juana Rosales, una señora canosa que llegó a San Miguel Teotongo hace 45 años. Dice que ahora el suministro ha mejorado, especialmente desde hace unos meses que el Gobierno de la Ciudad de México le instaló un tinaco de 10 mil litros con un sistema captador de agua de lluvia llamado tlaloque, una referencia al dios prehispánico de la lluvia Tláloc.

Juana Rosales, habitante de San Miguel Teotongo (Fotos: Plumas Atómicas / Elízabeth Jiménez)

Los vecinos de San Miguel Teotongo como Juana Rosales se han acostumbrado a vivir con escasez de agua prácticamente todo el tiempo. De la llave puede o no salir agua y a veces un líquido amarillento que si se usa para bañarse saca ronchas. Los que menos fortuna tienen ni eso reciben, así que por toda la colonia es común ver camiones cisterna que reparten agua. En situaciones extraordinarias como el sismo del 19 de septiembre de 2017 el suministro se paralizó por seis meses, lo que provocó secuestros de pipas y, según los conductores de estos camiones, asesinatos de choferes que se negaron a entregar el líquido.

“Cuando te quedas sin agua y no hay forma de encontrar agua, buscas la forma de obtenerla de una manera u otra porque si no, no sobrevives. Entonces es cuando entra la violencia y los secuestros de las pipas, que es lo más simple”, explica el doctor Zambrano.

San Miguel Teotongo es una de las varias colonias tandeadas en la Ciudad de México. El académico de la UNAM considera que la situación vivida ahí se está extendiendo a barrios de clase media e incluso algunos considerados de clase alta. En la céntrica colonia Narvarte, un tradicional barrio clasemediero, el suministro de agua se corta por las noches. “Tiene que haber un cambio dramático de concepción del manejo territorial, lo cual empieza por movilidad y sigue principalmente por las grandes inmobiliarias”, señala el doctor Zambrano. Desde su perspectiva, es urgente que nos replanteemos cuántos podemos ser en la ZMVM.

(Fotos: Plumas Atómicas / Elízabeth Jiménez)

“Suenan como sueños inalcanzables, pero lo que yo estoy viendo es que la ruta que estamos siguiendo va a generar problemas serios, de falta de recursos vitales para la sobrevivencia humana”, remata.

Por: Allan Velez / @ysusvampiros