#Vulvasaur: Hacen berrinche porque hay mujeres en Battlefield V

Aunque las mujeres fueron pioneras indispensables en el desarrollo de software, de cuando en cuando un escándalo revela cómo muchos videojugadores rechazan su participación en la industria, ya sea como compañeras de juego, desarrolladoras o, como en el caso de Battlefield V, como personajes protagonistas.

Hoy en día, cada vez más personajes femeninos aparecen en juegos que muchos hombres consideraban ‘su territorio‘. Esta inclusión parece molestarles, a menos que se trate de mujeres hipersexualizadas y diseñadas con la male gaze en mente (cof cof, Tomb Raider). Esto quedó comprobado con las reacciones ante el trailer de Battlefield V, en el que se confirma que habrá mujeres en las líneas de combate.

¡Mujeres en un videojuego! ¡Cómo se atreven!

Por supuesto, quienes se oponen a que una mujer sea protagonista de Battlefield V no aceptarán que hablan desde su misoginia interiorizada. De ahí que las críticas vayan dirigidas al presunto hecho de que ‘no hubo mujeres en la Segunda Guerra Mundial‘ y, por lo tanto, el juego es ‘históricamente impreciso‘. ¿Desde cuándo la ficción aspira a ser precisa, ya sea una novela, una película o un videojuego? ¿Ustedes dirían que Bastardos sin Gloria es mala porque se pasó por el arco del triunfo la historia de la Segunda Guerra Mundial?

La precisión histórica parece preocuparles solamente cuando se trata de una persona afrodescendiente (como pasó con Battlefield 1) o cuando una mujer aparece en la portada. Sin embargo, no tienen reparos de ningún tipo sobre la verosimilitud y el rigor cuando en un first-person shooter aparecen zombis nazis como los de Call of Duty WWII; donde, por cierto, también salen mujeres.

La verdad es que sí hubo mujeres en la Segunda Guerra Mundial. Hay toda una página de Wikipedia dedicada a ellas. Las Brujas de la Noche, por ejemplo, fueron un escuadrón de mujeres de la Unión Soviética dirigidas por Marina Raskova que atormentaron a los alemanes en sus biplanos. O la espía antinazi Nancy Wake. O la francotiradora Lyudmila Palivchenko. Sin mencionar a las miles de voluntarias, choferes, enfermeras, administradoras, cocineras, estenógrafas, mecánicas, electricistas y, también, esclavas sexuales y prisioneras.

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Para la gran mayoría, la precisión histórica es un mero pretexto para defender sus prejuicios. Algo semejante ocurrió durante el Gamergate en 2014; la presunta ética en el periodismo de videojuegos fue el pretexto para acosar a mujeres de la industria como Anita Sarkeesian y Zoë Quinn, al grado de amenazarlas de muerte y violación, filtrar sus datos personales y obligarlas a abandonar el Internet (temporalmente, por fortuna).

“‘Jaja estas feministas siempre quejándose de todo, qué montón de perdedoras lol’
*Aparece una mujer en Battlefield V*
‘OMG ARRUINARON MI JUEGO, YA NO LO PUEDO JUGAR, ESTÁ PINCHES ARRUINADO'”

No existe ninguna razón lógica para negarse a que las mujeres sean protagonistas de un videojuego; como toda disciplina artística, el único criterio que debería privar para incluir a un personaje o no es estético, no prejuicioso, no moralino. Este asunto no es nuevo: en Battlefield 1 también podías combatir usando a una mujer como personaje (y también fue históricamente preciso). Ahora… ¿Importa la precisión histórica? No. Nunca. Porque no es un libro de historia.

Por @gabyzombie