Escritoras y cuidados: el esfuerzo por visibilizar el trabajo de cuidados

El término se populariza en el marco del primer encuentro de Escritoras y Cuidados que se llevará a cabo el 16 y 17 de octubre
El trabajo de cuidados generalmente recae únicamente en las mujeres

Luego del éxito del libro de ensayos  Su cuerpo dejarán, de Alejandra Eme Vázquez, y el importante trabajo que ha hecho su autora junto con muchas mujeres para visibilizar el trabajo de cuidados que realizan sin reconocimiento (ni, en ocasiones, apoyo) la gran mayoría de mujeres, se organizó el primer encuentro de Escritoras y Cuidados, que se llevará a cabo el 16 y 17 de octubre en Casul UNAM, CDMX, ha surgido el #CurrículumOculto. ¿Qué es esto? ¿Y por qué no se habla más al respecto?

Por un lado, está el trabajo que todos conocemos, el de escritorio. El de las ocho horas frente a una computadora, el del tupper con comida que se calienta en el microondas comunal, el que sucede lejos en la oficina imponente.

Y para acceder a éste utilizamos nuestro currículum visible: escolaridad, experiencia, aptitudes: “excelente para trabajar con otras personas”, “con dedicación para su trabajo”, “interés en crecer y desarrollar nuevas aptitudes”. 

¿Qué pasa con lo que no decimos? ¿Qué pasa con el trabajo que “hacemos por amor“? ¿Qué pasa con los cuidados, los cuidados invisibles que permiten llegar con un tupper lleno y con una camisa planchada? ¿Quién hace ese trabajo?

Las mujeres. Sobre ellas ha caído el trabajo de cuidados. Ese que hacen “porque les gusta” como si a alguien le gustara trabajar y lavar los platos y limpiar los baños y poner la mesa.

A la luz del libro Su cuerpo dejarán de Alejandra Eme Vázquez (libro de ensayos ganador del premio Dolores Castro 2018 y que puedes descargar aquí), varias mujeres se han empezado a cuestionar estas preguntas a la luz de sus propias experiencias.

Surge entonces el #CurrículumOculto. Éste cambia de persona a persona, pero siempre incluye eso que normalizamos y damos por hecho. Ese apoyo que está presente pero no se mira ni se reconoce. 

Muchas mujeres han reconocido su trabajo de cuidadoras, de cocineras, de trabajadoras del hogar, de docentes. Otras, las que no participan de las tareas domésticas, realizan cuidado emocional. Como escuchas, como acompañantes, como amigas.

El currículum oculto tiene un impacto psicológico en la mujer que lo realiza. (Imagen: Twitter)

Llama la atención que muchas de estas mujeres comenzaron su trabajo invisible desde niñas. Desde cuidar a sus hermanos después de la escuela hasta ser las únicas encargadas de ayudar a su madre a poner la mesa. Pero, llama más la atención, que algunas consideren su trabajo de cuidados como “normal”, “nada extraordinario“.

El trabajo de cuidados empieza desde temprana edad para las niñas. (Imagen: Twitter)

A veces es difícil asumir el currículum oculto porque, como menciona Alejandra Eme Vázquez en su libro, no se puede medir en términos empresariales. No hay evaluaciones cualitativas para el trapeado del piso. No hay calificaciones para el proceso de acompañar. Simplemente se hace.

Y, tampoco se remunera. Porque sí, a veces se dan las gracias, pero, como escribe su autora, “¿a dónde se va una de vacaciones con ciento cincuenta millones de gracias?“.

¿Qué hacer, entonces, con el currículum oculto? Empecemos por reconocerlo, agradecerlo, remunerarlo. 

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