“¿Por qué siguen marchando?”, preguntan.
“Si hombres y mujeres ya somos iguales”.
“Si ya pueden estudiar y trabajar en lo que quieran”.
“Si las leyes las favorecen a ustedes”.
“Si las feministas de antes luchaban por el derecho al voto… ¡y ustedes ya pueden votar!”.
La verdad es que tenemos muchas razones para marchar
Porque el 71% de las víctimas de trata son mujeres y niñas
Y tres de cada cuatro son explotadas sexualmente
Porque al menos 12 mujeres son asesinadas en América Latina cada día
Y porque el lugar más peligroso para las mujeres es nuestro propio hogar
donde más de la mitad de las mujeres fueron asesinadas por su pareja o parientes cercanos
También porque, al menos en México, el trabajo no remunerado de las mujeres representa el 24.4% del PIB nacional
Y aun así es invisibilizado y recae desproporcionadamente en nosotras
Marchamos porque queremos usar el transporte público sin ser acosadas
Porque queremos salir de casa sin miedo a no volver nunca
Y que ninguna madre vuelva a tener una hija desaparecida
Marchamos porque, por un día, queremos que las calles también sean nuestras
Hasta que la violencia contra las mujeres deje de ser la norma.
