¿De verdad están vendiendo kits médicos de violación?

Me Too Kit vende kits para que las víctimas puedan realizar sus propias pruebas médicas, sin acudir a un profesional
En Estados Unidos venden kits para que las víctimas de violación realicen sus propios exámenes médicos

Es moralmente reprochable que una compañía trate de lucrar con movimientos sociales. Sin embargo, en el caso de MeToo Kit, también es ilegal. En Estados Unidos, una compañía de Nueva York está vendiendo kits “Me Too” en los que las mujeres pueden realizarse a sí mismas los exámenes médicos. Aunque todavía no está a la venta, ya es posible registrarse en la lista de espera.

Aunque la idea de “Tu experiencia. Tu kit. Tu historia. Tu vida. Tu decisión” puede sonar asequible para las mujeres, también posibilita una serie de malentendidos. Al tomar las pruebas individualmente, la víctima no está accediendo a los servicios que ofrece el hospital, como la atención psicológica, el acompañamiento, pruebas de embarazo y consejeros.

En Estados Unidos, un examinador forense o enfermera recolecta ADN del ataque, además de examinar médicamente al paciente por cualquier evidencia que pueda ser utilizada en corte. El examinador también hace pruebas por enfermedades de transmisión sexual y propone opciones para prevenir un embarazo. Aunque el ADN debe ser recolectado durante las primeras 72 horas, hay más información que pueden recolectar los examinadores después.

Instrucciones de uso. (Imagen: Me Too Kit)

De hecho, los kits evitan que las víctimas accedan al acompañamiento de una serie de expertos. Especialmente al recolectar las pruebas, es necesario tomar fotografías y muestras de ADN a las que sería difícil acceder de manera individual.

Sin embargo, el asunto más apremiante es la salvaguarda de la información. Al presentar una denuncia formal, las autoridades se aseguran de que las pruebas pasen por una cadena de custodia. Por lo tanto, no habrían de ser alteradas, lo que no puede asegurar el kit.

La cofundadora, Madison Campbell, comentó que la idea surgió de su propia experiencia como sobreviviente de violación: “Después del ataque, no quería tocarme a mí misma –mucho menos que alguien me tocara“. (Vía: Vox)

Esta iniciativa podría causar problemas a futuro para las sobrevivientes de violación, pues a pesar de lo que sostiene la compañía, las evidencias no serían admisibles en juicio. Es decir, las evidencias se perderían y la víctima no podría denunciar al responsable, por lo que el proceso traumático sólo habría de prolongarse.

Al respecto, la Fiscalía General de Michigan acusó a la compañía de violar la Ley de Protección al Consumidor al dar información falsa. Ordenó que la compañía no pueda ni anunciar ni vender sus productos en el estado, ya que atrasa el proceso legítimo de las víctimas. (Vía: ABC)

El estado de Michigan, y el de Carolina del Norte, afirmaron que el producto busca sacar ventaja de las situaciones más vulnerables. Ambos estados afirmaron que realizar las pruebas médicas después de una violación es gratis, contrario a los kits, cuyo precio no ha sido presentado al público.

Según la Fiscalía General de Michigan, Me Too Kits desestiman el proceso que rige el sistema legal. Sostienen que la víctima siempre debería de acudir a la autoridad correspondiente para darle seguimiento a su caso. Asimismo, si una víctima no está lista para denunciar, las pruebas pueden permanecer guardadas por un año, para acotarse a los tiempos de la víctima. Igualmente, Michigan, el 75% de las pruebas se colocan en recipientes con localizador, para que la denunciante sepa exactamente cómo va su proceso. (Vía: Detroit Free Press)

La Coalición contra la Violación de Nueva Jersey, La Alianza Nacional contra la Violencia Sexual, la Asociación Internacional de Enfermeras Forenses, la Asociación de Prevención y Abogacía en Campus también se han pronunciado contra el producto. (Vía: NJ Coalition)

Programa Piloto Universitario (Imagen: Me Too Kit)

Aunque los productos todavía no están a la venta, la página oficial muestra un programa piloto con universidades. Es la esperanza del programa que los kits se encuentren en todas las universidades del país para “disminuir las violaciones“. Según la fundadora, al asegurar que cada estudiante tenga un kit, los violadores verán sus intenciones desestimadas.

Todavía no se sabe qué universidades participarían en el programa. Pero la compañía confirmó que su dirección es el séptimo piso de la Universidad de Nueva York (NYU), aunque dicha institución no ha tomado responsabilidad del producto. (Vía: New York Post)

Finalmente, el discurso de la compañía se sostiene en la idea de que las mujeres pueden adueñarse de su narrativa. Llama entonces la atención que dentro de las políticas de privacidad se especifique que Google tendrá acceso a los datos de todas las usuarias.

En la página se especifica que los kits vienen acompañados de una aplicación telefónica, donde las usuarias podrían contactar a un experto sobre sus cuestionamientos. No se especifica quiénes serán estos expertos. La página también muestra cómo obtener las muestras a partir de saliva y raspado, pero nunca pide tomar fotografías, guardar cabello y presentar restos que queden bajo las uñas.

Este kit pareciera adjudicarle toda la responsabilidad a la víctima. Al negarle a la sobreviviente la posibilidad de acceder al sistema jurídico y legal, también pareciera reafirmarle que está sola en el proceso. Ese no es el caso.