Desde 1996, los hermanos Hernández G. pensaron que su madre los había abandonado. El pasado domingo, mientras hacían remodelaciones en su casa en el barrio San Juan, en Xochimilco, un albañil encontró dentro de una pared, los restos de María Cristina Aguilar, su madre.
Un feminicidio de cuando aún no los nombrábamos.
— Teresa Rodríguez de la Vega (@tesiture) June 5, 2018
Hace 22 años, como ahora, #NiUnaMenos, carajo.https://t.co/sjjFhp2P4y
Hace 22 años, Luis Enrique, uno de los hermanos entonces de 14 años, buscó a su madre: quería comprarse unos zapatos. Su padrastro, Julio Ernesto López Suárez, le dijo que había ido a unas pláticas religiosas por la primera comunión de uno de sus hermanos.
Luis Enrique regresó al día siguiente y nadie respondió la puerta: su padrastro había huido y se llevó todos muebles y cosas de valor de la casa. (Vía: Sin Embargo)

Los hermanos, auxiliados por vecinos y familiares, comenzaron a buscar a María Cristina por todo el barrio San Juan. Levantaron al denuncia de desaparición correspondiente y, como ocurre con la mayoría de estos casos, no volvieron a saber de su madre.
Los hermanos tomaron posesión de la casa con la dirección Bosque 24 y, como pudieron, reconstruyeron su vida.
22 años después, es decir este domingo, un albañil estaba haciendo trabajos de remodelación en una de las bardas de la propiedad. Tras unos mazazos para tumbarla, de la pared brincó un cráneo humano.
Escarbaron con cuidado y descubrieron el esqueleto completo de, quien presumen, es su madre: vestía un pants guinda, mismo con el que la vieron por última vez.
Los restos de Aguilar estaban maniatados, tenía un pañuelo en la boca y pudieron distinguir arañazos, por lo que suponen que pudo haber sido emparedada viva.
Pensaban que su madre los había abandonado, 22 años después la encuentran emparedada en su propia casa en Xochimilco, sospechan de su padrastro, @PaolaVirrueta nos cuenta la historia pic.twitter.com/kg9xzGNe7e
— Ciro Gómez Leyva (@CiroGomezL) June 5, 2018
Elementos de la Secretaría de Seguridad Pública y de la Procuraduría General de Justicia de la CDMX llegaron al lugar para recuperar los restos y hacer pruebas para confirmar su identidad.
Los hermanos señalan como principal sospechoso a Julio Ernesto López Suárez, su esposo quien tendría alrededor de 90 años. La PGJ-CDMX ya abrió una carpeta de investigación.
