CDMX, primer lugar en violencia comunitaria hacia las mujeres

La presidenta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Nashieli Ramírez Hernández, reveló que la Ciudad de México ocupa el primer lugar en violencia comunitaria hacia las mujeres: en los pasados 12 meses, seis de cada 10 mujeres fueron violentadas en la calle, parques o transporte público. A diferencia de la que se ejerce en el ámbito privado por personas cercanas, la violencia comunitaria casi siempre viene de personas desconocidas o de miembros del entorno comunitario.

En la firma de un convenio entre el Poder Judicial, el Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México y la organización Equis: Justicia para las Mujeres, Ramírez Hernández destacó que la violencia hacia las mujeres sigue siendo un tema pendiente y una de las violaciones más atroces a los derechos humanos: “Enfrentamos una realidad cada vez más cruel contra la integridad física, psicológica y sexual de niñas y mujeres, por lo cual se necesita, hoy más que nunca, trabajar en la construcción de una política integral y efectiva de prevención”.

La colaboración entre las tres instancias pretende incorporar la perspectiva de género a la impartición de justicia, así como garantizar que las víctimas de cualquier tipo de violencia reciban información para tomar decisiones y cuenten con protección inmediata y efectiva por parte de las autoridades. Además, asegurar que los impartidores de justicia tengan conocimientos en materia de derechos humanos de las mujeres. (Vía: La Jornada)

La Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia define la violencia comunitaria como “los actos individuales o colectivos que transgreden derechos fundamentales de las mujeres y propician su denigración, discriminación, marginación y exclusión del ámbito público“. De acuerdo con la Unidad de Igualdad de Género (UIG) de la PGR, algunos ejemplos son los tocamientos, piropos, insinuaciones sexuales, frases sobre el cuerpo que incomodan o humillan, burlas, comportamientos agresivos e intimidatorios, negación de libre tránsito y acceso y restricción de la participación de las mujeres en actividades o toma de decisiones comunitarias.

Si bien la violencia comunitaria afecta a hombres y mujeres, las mujeres se ven expuestas a episodios de violencia sexual con más frecuencia. “Esto limita el ejercicio de sus derechos humanos al no poder realizar sus actividades cotidianas al evitar espacios públicos por el temor a ser víctimas de este tipo de violencia hacia las mujeres, ya sea en forma de trata, violaciones, desapariciones, violaciones o feminicidios“, explica el documento de la UIG. “Aunque también los asaltos y robos en contra de mujeres han crecido en los espacios públicos, sobre todo en ciudades con más de un millón y medio de habitantes”.

 

 

Por: Redacción PA.