Una breve historia del cártel más sanguinario de México: Los Zetas

Todo empezó con una traición y un desertor

Masacre de San Fernando, Tamaulipas, al menos 190 muertos. Allende, Coahuila, arrasada por sicarios. Alejo Garza, Alejandro Domínguez y hasta un agente de ICE…, todos asesinados. Hay una letra en común detrás de todas estas tragedias y esa es la de Los Zetas, quizá el cártel más sanguinario del país.

Todos los cárteles en México han dejado huella sobre la población, pero esta organización es una de las de mayor impacto en la historia de este tipo de agrupaciones criminales. Pero vamos por partes.

Todo empezó con una traición y un desertor.

Eran finales de los 90. Osiel Cárdenas Guillén, un ex mando policiaco, y Salvador Gómez Herrera lideraban el Cártel del Golfo. Cárdenas Guillén, buscando el poder absoluto, asesinó a su colega y se apoderó de la organización, ganándose así el apodo de “El Mata Amigos”.

Esta situación llevó a Cárdenas Guillén a estar necesitado de protección. Aprovechando sus contactos, decidió reclutar a ex militares como sus propios escoltas. Así dio con Arturo Guzmán Decena, mejor conocido como “El Z-1”. Este teniente originario de Puebla era parte de una unidad especial del Ejército mexicano entrenada por militares estadounidenses: el Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales (GAFE). Bajo su mando, el Z-1 tenía a más de 30 elementos de esta unidad.

Estos fueron los primeros Zetas, nombrados tras su líder.

El brazo armado

Este nuevo grupo paramilitar de Cárdenas Guillén comenzó custodiando las drogas durante su traslado, según Los Señores del Narco, de Anabel Hernández.

Cuando comenzaron a sufrir bajas, los Zetas crearon campos de entrenamiento militar para nuevos reclutas. Fue con estos nuevos elementos como comenzaron a hacerse más sanguinarios.

“Entre los instructores había kaibiles [soldados élite de Guatemala] de las fuerzas especiales contra la guerrilla de Guatemala; hombres crueles que trajeron a México la moda de decapitar y desmembrar a sus enemigos como escarmiento público a quien osara enfrentarlos”, señala Hernández en su libro.

Así, el Cártel del Golfo, de la mano con este grupo distinguido por su brutalidad y disciplina, siguieron con la guerra por el control de las plazas del país.

Arturo Guzmán Decena, el Z-1.

El Z-1 fue abatido por el Ejército en 2002 y en marzo del año siguiente Cárdenas Guillén fue detenido por autoridades federales.

Pasó el tiempo, pero fue en 2005 cuando finalmente tanto México como Estados Unidos colocaron bajo su mira a esta organización. Esto se debió al asesinato de Alejandro Domínguez Coello a horas de que aceptara el puesto como jefe de policía de Nuevo Laredo, Tamaulipas.

Pese al compromiso original de los Zetas de cuidar a la empresa del Mata Amigos, su contrato con el nuevo liderazgo del Cártel del Golfo no prosperó. Esto llevo a que los paramilitares se separaran de la organización en 2010.

Un nuevo cártel

La separación se debió a varios puntos clave, de acuerdo con George W. Grayson, del Instituto de Estudios Estratégicos del Ejército estadounidense. El primero fue la disposición de los Zetas en alianzas –luego fracturadas– con los Hermanos Beltrán Leyva; el segundo fue los intentos fallidos de los paramilitares para importar cocaína; y el tercero fue la crueldad con la que actuaban, desde los descabezados hasta la castración y la tortura.

“Los Zetas han reescrito las reglas del juego al punto que cualquier cosa se vale. Lamentablemente, otras organizaciones como La Familia Michoacana, los Caballeros Templarios e incluso el Cártel de Sinaloa han copiado algunas de sus abominaciones”, explica Grayson.

El autor agrega que esto llevó a una “zetanización” de la guerra contra las drogas en México.

Heriberto Lazcano Lazcano.

Tras independizarse, la organización quedó a cargo de Heriberto Lazcano Lazcano, mejor conocido como “El Z-3”, un hombre que comenzó como un soldado de infantería y más tarde también del GAFE.

Como su antecesor, Lazcano fue abatido en 2012 por autoridades federales. Al año siguiente, su sucesor, Miguel Ángel Treviño, fue capturado.

El declive

De acuerdo con la Administración para el Control de Drogas (DEA) de Estados Unidos, los Zetas han decaído y el lugar donde tienen influencia es cada vez menos claro.

Alguna vez considerado por Estados Unidos como el cártel más avanzado, sofisticado y violento, la organización ha sido debilitada considerablemente por conflictos internos y golpes tanto de autoridades como de otras organizaciones.

Este cártel actualmente se divide en dos facciones rivales: el Cártel del Noreste y la Vieja Escuela. Sin embargo, aunque su poder no es lo que era en 2011, los Zetas son clave para entender la guerra contra el narco en México al haber implementado una disciplina militar en sus filas, un método que otras organizaciones delictivas han adoptado.

No sólo eso: contrario a otros cárteles, ellos no son conocidos por buscar el apoyo de la gente que vive en su área de operación.

Su huella consiste en un largo recuento de masacres, como la del Casino Royal, San Fernando o Cadereyta; secuestros masivos, como en Allende; pero también extorsiones, tráfico de personas, tortura, prostitución, lavado de dinero y hasta apoderarse de cárceles.

Actualmente, la DEA explica que concentran su poder en Nuevo Laredo, con la mayoría del control sobre la frontera con Texas. La organización mueve cocaína, heroína, metanfetaminas y marihuana principalmente a Laredo, Dallas, Nueva Orleans y Atlanta, desde donde su distribución llega a otros puntos del país del norte.

Serán una organización debilitada, pero no por ello son menos violentos. Así, mientras cárteles como estos siguen operando en el país, México sigue esperando la paz.