Según Trump entre los neonazis había ‘muy buenas personas’

El mortal altercado del sábado en Chalottesville donde una murió una persona y muchos resultaron heridos ha demostrado que el supremacismo blanco se siente seguro con Donald Trump al mando. Todo el cuidado que Trump jamás ha demostrado por no arremeter en contra de una minoría, lo ha usado para tratar con pinzas a los neonazis.

Primero en dos distintas ruedas de prensa, Trump sugirió que los contramanifestantes eran culpables o, al menos, igualmente culpables. En dos ocaisones distintas el condenó ‘la muestra de violencia, odio e intolerancia… de ambos lados‘. (Vía: CNN)

Sin embargo, Trump dio un paso más amplio hoy al defender directamente a los supremacistas blancos que marcharon el sábado. Cada una de las frases que dijo podrían enmarcarse. Al parecer Donald Trump, “los neonazis se manifestaban tranquilamente“, “entre ellos hay estupendas personas“, y “la prensa los ha tratado injustamente“. (Vía: The Atlantic)

Pero, ¿para qué enmarcarlas todas estas joyas cuando podemos desmentirlas?

‘Ellos protestaban tranquilamente’

Esta probablemente sea la frase más común entre la derecha norteamericana para justificar a los neonazis que se manifestaron el sábado en Carlottesville. Incluso un despistado que apareció en las fotos de la protesta anterior defendió que él no era del todo un supremacista… aunque gritara con enjundia y portara su antorcha.

El problema es que no hace falta que maten a alguien para que su protesta sea sumamente violenta. Partamos de dos dudas: ¿una amenaza de muerte es violencia?, ¿una amenaza de muerte es un delito?

Si en ambos casos se responde afirmativamente, entonces las manifestaciones neonazis no pueden ser amparadas por la libertad de expresión, en tanto que en estas se alardea constantemente con disponer de las vidas de las minorías a las que estos neonazis amedrentan constantemente.

¿Se puede amenazar de muerte de forma pacífica? Si la respuesta es negativa, no hay forma de justificar el actuar y proceder de grupos que pública y explícitamente amenazan la integridad de otros.

‘Entre ellos hay buenas personas’

Este es, por mucho, el punto más interesante de la retahíla de Trump a favor de los supremacistas blancos, porque en principio a nadie le importa si son buenas personas.

Los neonazis de Charlottesville pueden ser estupendas personas y seguir siendo nazis; pueden amar a sus hijos, ser buenos maridos, pagar sus impuestos, donar a la caridad y aún así ejercer violencia racista y homófoba. Ser un supremacista blanco y ser una ‘buena persona’ no se contrapone.

En la Alemania nazi había estupendas personas que mataban judíos y homosexuales. El caso paradigmático de alguien inconsciente de su propia maldad es el que documentó la filósofa Hannah Arendt en su libro Eichmann en Jerusalén

Como el subtítulo lo indica, Un estudio sobre la banalidad del mal, Eichmann juzgaba que su culpabilidad era nula, como si ser parte minúscula de un engranaje perverso lo exculpara. Un proceso semejante es el que permite que alguien se comporta de una forma intachable en la esfera privada sea un criminal en potencia en la esfera pública.

Es decir: podrán ser estupendas personas, pero a los posibles agraviados por su ideología no les importa; y, del otro lado, los agraviados por los neonazis pueden ser terribles personas y tampoco importaría.

‘La prensa los ha tratado de manera injusta’

En este caso se ha presentado nuevamente es viejo amigo de las falacias y los juicios erróneos que es el sesgo de confirmación. Si los medios dicen cosas que no te parecen, es probable que los pongas en duda. ¿Es injusto decir que era supremacistas? ¿Es desmesurado alegar que sus intenciones son claras cuando ellos mismos las publicitan?

Mucha gente estos días ha salido a defender a los neonazis diciendo que no eran nazis, porque hay una marca vergonzosa en esa palabra aún para los racistas. Sin embargo, si alguien grita lemas nazis mientras ondea una bandera nazi porque sostiene ideas nazis, se es un nazi.

¿Son comparables Robert Lee y George Washington? 

Según Trump, sí: el general confederado y el fundador norteamericano son más que comprables.

Como breviario cultural mínimo: Robert Lee tuvo como mayor logro en su vida dirigir un ejército de blancos dispuestos a morir con tal de no perder el privilegio de disponer de la vida de otros seres humanos; Lee defendía que hay seres humanos inferiores de los cuales se puede disponer como si fueran ganado.

Por otro lado, George Washington fue pieza crucial en la independencia de un país cuya carta fundacional es revolucionaria aún hoy en día. Simplemente no existe comparación posible.

‘En ambos lados’

Como dijeron muchas personas en redes sociales, ¿si alguien te amedrenta e intentas detenerlo, es comparable? Lo más llamativo es que los supremacistas están felices de que Trump no los haya censurado directamente.

Tanto un dirigente del Ku Kux Klan como algunos neonazis han declaro estar felices de que ‘su presidente’ no reniegue abiertamente de ellos. (Vía: CNN)