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¿Por qué usamos el transporte pirata en la CDMX?

Todos nos hemos subido a un mototaxi o bicitaxi, incluso, hemos abordado algún auto particular que nos lleve a nuestro hogar, al menos todos los que vivimos en la Gustavo A. Madero (GAM), Xochimilco o Tláhuac. Y no podemos negar que, si bien, es mucho el miedo que sentimos, ya sea por la inseguridad de salirte de la cabina trasera o por imaginar que ese auto sin placas no te lleve a tu destino, es más nuestra necesidad de transportarnos.

El llamado transporte ‘pirata’ en la Ciudad de México es una realidad para las tres delegaciones anteriores, pero también es un “un mal necesario”. 

“Somos un mal necesario, nadie quiere llegar hasta estos lugares y por eso ha crecido (la demanda del servicio ‘pirata’)”. Dijo Toribio, quien conduce un Volkswagen con el cual da servicio en las calles del barrio Cuatepec de la GAM, por cierto, un barrio que es considerado peligroso y con altos índices de marginación.  (Vía: Reforma)

Toribio cuenta para El Reforma que suelen ser perseguidos por las autoridades por no estar regulados pero justifica su trabajo con que son un transporte seguro y que los conductores que prestan el servicio no tienen antecedentes penales.

Muchos de estos transportes cuentan con bases de hasta 40 automóviles y no suelen utilizar taxímetros, suelen tener tarifas fijas entre los 15 o 40 pesos o en el caso de los bicitaxis, te cobran lo que sea tu voluntad, al menos así se manejaba antes. Por otro lado, los taxis ‘piratas’ no suelen tener seguro y, en algunos casos, ni siquiera tienen placas. Lo que genera mucha desconfianza y en verdad sientas que “hasta ahí llegaste” cuando abordas uno.

De hecho por las razones anteriores, hace tres semanas la Secretaría de Movilidad (Semovi) realizó un primer operativo en Tláhuac para remitir motocicletas con cabinas, mototaxis, pues. Pero a los dos días, los mototaxis volvieron a instalarse.

La situación es compleja, en realidad viajar de manera segura es actualmente, una cuestión de suerte. Por otro lado, la mayoría de quienes trabajan en este tipo de transporte, son los mismos vecinos que, por un lado, conocen a la perfección las calles de su barrio, y por otro, el barrio los respalda. 

Finalmente es una realidad que, si bien las placas de un taxi son carísimas, regular el transporte de los mototaxis o bicitaxis, será una medida que no resolverá en nada la inseguridad en el transporte de las delegaciones de la periferia.