Todo lo cómico, increíble y estúpido que ocurrió en la cumbre del G7

El 8 y 9 de junio se llevó a cabo la cumbre del G7: la reunión de las siete potencias del mundo en la que acuerdan desde la diplomacia internacional hasta la continuación de acuerdos anteriores de comercio y economía global.

https://youtu.be/4D_4wJpP6cU

La presencia de Trump en cualquier cumbre internacional en la que no se esté discutiendo sobre bronceador naranja o supremacía blanca garantiza que 1) todo va a ser un caos y 2) todo el mundo estará esperando la tormenta que generará un tuit en la madrugada

En esta cumbre, para sorpresa de nadie, pasaron las dos cosas.

Empecemos, obviamente, por la foto. Esa pieza renacentista que capturó el espíritu, la frustración y la situación actual de la política internacional.

En ella, el equipo de trabajo de la canciller alemana, Angela Merkel, el presidente francés, Emmanuel Macron y la Primer Ministra Theresa May se topó de frente con Trump, sentado bien oriundo, rodeado de sus asesores de seguridad (el del mostachón) y Justin Trudeau y Shinzo Abe, mandatarios canadiense y japonés, respectivamente.

Aunque hay mil temas que tratar en una cumbre de los siete países más poderosos del mundo, todo giró alrededor de los aranceles que, de buenas a primeras, impuso Trump sobre el aluminio y acero importado (esos mismos aranceles que le subió a México y desató nuestra guerra comercial con ellos).

De acuerdo al Washington Post, el presidente de los Estados Unidos no iba a firmar el acuerdo de los siete: un acuerdo entre todos los miembros de respetar lo acordado en la cumbre en materia de comercio y política internacional. Ante la amenaza, tanto Alemania como Francia advirtieron que ellos tampoco firmarían si el cheto presidencial negaba a aceptar compromisos en el tema de comercio y el acuerdo nuclear con Irán.

Otra anécdota… digámosle ‘interesante’ fue el desayuno que dirigieron Merkel y la presidenta del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre igualdad de género.

No sólo llegó una hora tarde y no dijo nada: se fue antes de que terminara ante el enojo (pero nada de sorpresa) de las asistentes.

Una vez terminada la cumbre, Trudeau dio una conferencia de prensa en la que señaló que Canadá no dejará pasar los aranceles y las amenazas de Trump. Su comentario generó una tirada de tuits peor que las de  metaleros atacando el reguetón.

En una tirada descontrolada, Trump echó abajo negociaciones que habían tardado días luego del otro berrinche de los aranceles: Estados Unidos se ha alejado, quizá definitivamente, de quienes eran sus aliados más cercanos y no hay esperanza en el horizonte (al menos en lo que dura su presidencia) de que eso cambie.