¿Por qué El Universal lanzó un ataque contra el Sistema Nacional Anticorrupción?

Al menos dos de las personas fotografiadas escribían en El Universal y se candidatearon al SNA; hoy renunciaron.

El Sistema Nacional Anticorrupción aún no se pone en marcha y ya ha pisado callos. Para muestra está la campaña de desprestigio que ocurrió en las páginas de El Universal en su contra: durante días, cada artículo que lanzaba el diario sobre el SNA era una acusación que rara vez tenía fundamento. ¿Quién está detrás de esa campaña?, se preguntan muchos.

El artículo paradigmático de esta andanada es “Evidencian ‘trampa’ en sistema anticorrupción”. Dentro del artículo, el contador Gerardo Lozano Dubernard evidencia un comportamiento cuando menos errático: en aras de una supuesta transparencia, pide información sobre los ciudadanos que, como él, participaron para ser elegidos como representantes ciudadanos en el Sistema Nacional Anticorrupción. Su búsqueda estaría justificada si no hubiera descalificado de antemano a sus pares, ya fuera por su experiencia, su perfil o su género.

Dubernard fue particularmente duro con MariClaire Acosta, especialista en derechos humanos que, según el contador, fue incluida en el SNA por una cuestión “de cuotas”. Más tarde Dubernard alegó que le constaba que había una red de “cuotas y cuates” que privó a la hora de conformar el papel ciudadano dentro del SNA. Sin embargo, decidió que no denunciaría. (Vía: El Universal)

Como hizo notar la articulista María Amparo Casar, los artículos aparecidos en El Universal contra el SNA eran todos contra la silla ciudadana del comité; sólo la silla destinada a un ciudadano fue cuestionada desde todos los frentes, desde el perfil de los candidatos hasta las presuntas irregularidades en la elección. (Vía: Excélsior)

La puya del periódico de Bucareli fue tan ciega que olvidó por completo que entre los acusados estaban 6 articulistas suyos: E. Jaime, P. Salazar, M. E. Morera, S. López Ayllón, E. Cárdenas y J. Peschard. Todos ellos han renunciado a escribir en El Universal y se lo hicieron saber al periódico a través de una carta pública que circula en redes sociales.

La nota de hoy, sin duda, es la renuncia pública de estos seis columnistas. La historia detrás, sin embargo, está en la forma en que un periódico utilizó su poder e influencia para debilitar una parte toral de una iniciativa crucial para quitarnos de encima el mal de la corrupción. Sin una silla ciudadana, el SNA es simulación pura, una mera pantomima diseñada para fingir que combatimos la corrupción en lugar, en efecto, erradicarla.

La pregunta de fondo es de quiénes el callo que pisó el SNA.

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