“Si les ordenan cometer delitos, pues no obedezcan”: EPN a soldados

Sí, querido lector, leyó bien: en su último discurso a elementos del Ejército, Marina y Fuerza Aérea de México, el presidente Enrique Peña Nieto les indicó que, si llegan a recibir alguna orden que implique “un delito, una violación a los derechos humanos o una infracción a la disciplina militar”, pues, ¡fácil!, no la sigan.

Parecería que lo dicho forma parte de una de sus famosísimas (y muy gustadas) secciones de improvisación, pero no, es parte de un discurso escrito:

“Sus propios comandantes lo han dicho con toda claridad: ningún integrante de las Fuerzas Armadas está obligado a seguir órdenes cuando impliquen un delito, una violación a los derechos humanos o una infracción a la disciplina militar. Esa es la base ética y moral que distingue hoy el honroso trabajo de nuestros institutos armados”. (Vía: El Universal)

Sí, en teoría suena fácil: ya que los soldados, marinos y pilotos han sido formados en el “respeto irrestricto” a los derechos humanos, ellos mismos sabrán distinguir cuando sus altos mandos les ordenen algo que vaya contra ellos, sabrán las ramificaciones legales, penales y humanas de sus acciones y podrán presentar sus argumentos ante su autoridad inmediata, quien lo entenderá y procederá a cancelar la orden… claro.

Hace un par de años, Periodistas de a Pie publicó una investigación sobre, justamente, la cadena de mando en las fuerzas armadas: ¿quiénes son los soldados rasos que ejecutan las órdenes de los generales, quiénes los responsables penales de los crímenes y la tortura?, ¿son órdenes o es desobediencia lo que los lleva a cometer esas acciones?

A partir de entrevistas a soldados que o se habían retirado del servicio activo o que estaban bajo proceso por algún crimen, Periodistas de a Pie fue armando un testimonio compartido: los soldados, esos miles que están en las calles todos los días “enfrentando al narco” no son las decenas de oficiales, ni están preparados en Derechos Humanos ni tienen espacio alguno para no obedecer:

En el Ejército lo primero que nos enseñan es a obedecer. Las órdenes son claras para nosotros, empiezas con cosas simples, nos dicen por ejemplo, vayan a barrer, hay que barrer. Vayan a hacer equis cosa, lo tenemos que hacer a la brevedad posible y con todo el respeto al mando sin insubordinarnos. A nosotros como soldados nos enseñan a obedecer órdenes. Si no las obedecemos, estamos insubordinados y eso amerita un castigo” (Vía: Pie de Página)

Mientras que la cadena de mando no sea revisada, mientras que los soldados que cometen ejecuciones extrajudiciales no sean procesados junto con los oficiales, la recomendación de Peña Nieto simplemente es un insulto para las mismas fuerzas armadas que dice defender.

Y, ya que estamos en esas… el general secretario, Salvador Cienfuegos, aprovechó para sus discursos grandilocuentes y alarmantes para la supuesta vida democrática del país:

“En los últimos cuatro años y medio, con amplia disposición y sentido del deber, hemos contribuido de manera significativa al esfuerzo nacional. Ciudadanos en uniforme militar, con firme vocación de servicio, conscientes y convencidos de la importancia que representa servir al país, leales a las instituciones legalmente establecidas, actuando sin condiciones ni protagonismos, subordinados al poder civil y al margen de la vida política y partidaria, porque para nosotros el único partido ha sido, es y seguirá siendo México”. (Vía: El Universal)

Entonces… ¿para Cienfuegos los soldados son ciudadanos, pero ciudadanos sin derecho a ser votados o a formar parte de un partido político (es decir, sin derecho de participar en y de la vida democrática, principal elemento de la ciudadanía)? Lo preocupante, lo muy preocupante es que busquen, desde las Fuerzas Armadas, normalizar algo que, simplemente, no es.

ANUNCIO