Una llamada demuestra que la Casa Blanca está llena de patanes con poder

ACTUALIZACIÓN: Anthony Scaramucci, quien aún ni siquiera había entrado en funciones como Director de Comunicaciones de la Casa Blanca, ha sido despedido por Donald Trump.

Según fuentes internas de la Casa Blanca le informaron al New York Times, el despido vino luego de que en otra entrevista, “The Mooch” informara que él le reportaba directamente al Presidente y no, como lo indica el organigrama, al Jefe de Gabinete, John Kelly (quien, hasta el viernes, era el Secretario de Seguridad Nacional). (Vía: New York Times)

Esta medida, literalmente, fue una amenaza contra cualquier otro subordinado que intentara saltarse al general retirado.

Hasta el momento no hay más información, pero definitivamente esperamos con ansias (y palomitas) las declaraciones de cualquiera: Trump o Scaramucci, al respecto.

 

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Anthony Scaramucci, el flamante director de comunicaciones de la Casa Blanca, logró algo que ya nadie esperaba de la Casa Blanca: hacer caer varios pisos más abajo la ética profesional. En una llamada que él realizó a un periodista de la revista The New Yorker, lanzó un berrinche contra sus compañeros de trabajo, y, lo mejor de todo, nunca pidió que la llamada no fuera publicada.

Todo comenzó cuando Ryan Lizza lanzó un tuit que pensó inocente: Donald Trump cenaría con ejecutivos y “periodistas” de Fox News. “The Mooch” (como le gusta que lo llamen), marcó al teléfono de Lizza y le exigió que le dijera quién le había filtrado esa información.

El periodista, sorprendido, no soltó nada y, frustrado, The Mooch amenazó con que despediría a todo el personal de comunicación de la Casa Blanca, que Lizza no protegería a nadie y que quedaría en su consciencia lo ocurrido… sí, una amenaza así de vil y torpe a un periodista que, simplemente, tuiteó.

La llamada no duró más de diez minutos, en los que Scaramucci lanzó toda sarta de amenazas, mentadas de madre y leperadas, pero, quizá la línea más fuerte no tuvo ninguna grosería: le dijo a Lizza que tiene en su poder todas las herramientas del FBI y del Departamento de Justicia para “matarlos a todos” (sus enemigos dentro de la Casa Blanca), una autoridad que ningún jefe de comunicaciones ha tenido… jamás. (Vía: New Yorker)

El rant de The Mooch provocó una larga, larga, larga reacción en redes y en los shows de comedia política porque, finalmente, es una gran historia: alguien, que tiene todos los indicios de ser un patán, está a cargo de la comunicación en una Casa Blanca dirigida por el patán más naranja de la historia.

El problema, como comenta el editor en jefe de The New Yorker, es que este colorido personaje sabe cómo agradarle a Trump, sabe hablar su lenguaje y está dispuesto a llegar al límite que Trump le imponga (o sea, a ninguno). (Vía: New Yorker)

La llamada, que en un mundo “normal” implicaría su despido, logró justo lo contrario: que el Jefe de Gabinete de la Casa Blanca, Rince Priebus, fuera despedido porque “The Mooch” sospecha que fue Priebus quien filtró una información bastante ñoña y fue remplazado por John Kelly, quien se desempeñaba como Secretario de Seguridad Nacional, ésta es la primera vez que un general ocupa el puesto (y ese no es, para nada, un buen augurio). (Vía: New York Times)

Los siguientes objetivos en la lista de Scaramucci son Steve Bannon (sí, Darth Sidious podría perder la chamba) y los pocos, poquísimos, personajes “moderados” en una Casa Blanca que se caracteriza por todo menos eso. 

Mientras que en el Senado no puede pasar la reforma al “Obamacare” que había prometido desde la campaña; mientras que es retado abiertamente por los altos mandos militares tras su intento de bloquear a los soldados transgénero; mientras que cada vez es más y más evidente que Estados Unidos se está quedando solo en el mundo, Trump se rodea de gente “fiel”, pero gente que lo aísla más y más en su odio.