¿El 4 de junio ganará La Ignorancia en el Estado de México?

Llega el fin de las campañas electorales y con ellas se acaba la diversión y la frustración empieza una época de reflexión en torno a las propuestas de los candidatos y la validez de sus argumentos para acudir a las urnas como a tu funeral con las armas reflexivas necesarias para tomar la mejor decisión.

De ahí que les presentemos un resumen de lo que ocurrió en las elecciones del Estado de México con todo el cochinero  con las propuestas y con los tropiezos de los candidatos.

Hasta si faltó al kínder 

Con Delfina Gómez, la abanderada de Morena para la gubernatura, la campaña fue ante todo una campaña de descalificaciones en su contra. En entrevistas, no pocos periodistas le habían advertido desde el principio de la campaña que sus detractores buscarían incluso si faltó al kínder.

Y tal cual: es probable que más de la mitad de su campaña se la haya pasado entre acusaciones y desmentidos. Sus propuestas en los debates apenas resonaron, algunas por básicas otras por inoperantes. No hay que olvidar que también fue objeto del clasismo, como si todos los que le reprochaban haber dicho “nadien” en el primer debate hablaran como Góngora. No manchen. 

Atlacotaku

La campaña de Del Mazo en el Estado de México pasará a la historia por ser su grado de esquizofrenia: en los debates prometía solucionar problemas… que causó su propio partido; en entrevistas se vendía como un hombre conservador, chapado a la antigua, en contra del matrimonio igualitario, pero sus fans lo dibujaban como caricatura japonesa para “atraer a los chavos de hoy”. El Estado de México es un cúmulo de contradicciones y Del Mazo también.

¿Caballo negro?

En dos ocasiones Juan Zepeda se llevó los marcadores de los debates: en números, resultó ser de los que menos atacaban y fue, por mucho, el que más proponía. Claramente, eso no quiere decir que sus propuestas fueran mejores.

La candidatura de Zepeda se basó en las aparentes mejoras que realizó en Neza, que pasó de ser uno de los municipios más peligroso del país a tener una policía que fue premiada por el CIDE. Sin embargo, la gran desventaja de Zepeda fue su propio partido, que lo dejó solo. Aún así remontó en las encuestas en la última semana.

No se ha votado y ya perdió

Tal vez el remonte sorpresivo de Zepeda fue ayudado por la estrepitosa caída de Josefina Vázquez Mota. Sus mítines se fueron vaciando con el paso de los días, como el ocurrió en la presidencial del 2012. Las acusaciones de corrupción en su contra también crecieron lo suficiente como para que su propio partido accediera a que la investigaran. Sólo un milagro la sacaría de ser la gran perdedora de las campañas. (Aunque, lo que sea de cada quien, ganó en los memes.)

Los independientes y Óscar González

A todos nos agradan los candidatos independientes, particularmente cuando no son una caricatura le echan ganas. Teresa Castell e Isidro Pastor fueron más comparsa que propuesta; más desplante que campaña. En nuestros corazones nunca olvidaremos cómo Castell amenazó a los electores durante dos debates. Tampoco olvidaremos cómo de último minuto Pastor, quien desde el principio no figuraría en las boletas, decidió declinar a favor de Delfina.

No muy lejos de ellos se quedó Óscar González, el candidato del PT. Sí: el PVEM y Nueva Alianza fueron rémoras que desde el principio se le pegaron al PRI con tal de no perder registro, pero la estrategia del PT llamó la atención por caprichosa. Ni si quiera le echaron ganitas.

La ignorancia 

Como las fichas del Maratón, cuando do los electores se siente acorralados por las malas propuestas y los perros candidatos, la única ficha que avanza es la de la ignorancia. Si este fue el ensayo del 2018 sólo queremos que nos agarren confesados. 

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