Banksy y Elmo se roban unas elecciones críticas para Reino Unido

Solo en Reino Unido una elección puede ser casi boicoteada por Banksy.

Ayer el Reino Unido atravesó por una de las elecciones más complejas de su historia reciente, no tanto por las curules en juego sino por el contexto en que se llamó a elecciones. Desde que Reino Unido votó por salir de la Unión Europea, las tensiones con Europa han crecido, así como las tensiones hacia adentro del reino, entre Escocia e Inglaterra, entre tories y laboristas, entre jóvenes y viejos. Y una amplia gama del electorado acudió a las urnas arrastrando su desazón que enarbolando convicciones. 

La democracia inglesa es un invento viejo que con el tiempo ha adquirido mañas cuando menos curiosas; sólo en el Reino Unido un tipo disfrazado de Elmo presentar a elecciones y ponerse a lado de Theresa May (ajá, como en Black Mirror) sin que el mundo se quiebre de espanto o de risa. Y ese evento es apenas la punta del iceberg en la tragicomedia inglesa.

Theresa May, por un lado, es catalogada como “La dama de Porcelana”, un remedo del ícono de los conservadores Margaret Tatcher. Sus propuestas pasan de lo burdo a lo risible; “recortar el gasto” es su única respuesta ante cómo apretar las tuercas de una economía que ha perdido pujanza. (Vía: The Guardian)

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Sin embargo, su contrario laborista, Jeremy Corbyn tampoco es un dechado de elocuencia y planeación. Sus propuestas pueden resumir en aumentar el gasto público sin explicar de dónde vendrá el dinero que sustente el derroche. A la hora de las respuestas su barco hace agua. (Vía: El País)

El problema de ambos es que son incapaces de proponer una solución ante la inminente debacle inglesa. El Brexit ha prendido más focos rojos que verdes. Cada día la economía inglesa empieza a correr un poco más de peligro. Analistas y votantes saben que esta situación es insostenible e igualmente indeseable. El Reino Unido aún no sabe qué hacer con una decisión suya, salirse de la Unión Europea. Pero tampoco entiende cómo pudo tomar esa decisión.

Las propuestas de unos y otros, derecha e izquierda, poco o nada dicen de los auténticos problemas que enfrenta ahora mismo la isla cada vez más insular. Las democracias son inventos frágiles donde la mayoría también puede tomar decisiones incorrectas. Esa es una lección que los ingleses están aprendiendo a la mala.

Corbyn quedó muy cerca de May acaso porque sus propuestas tenían un aire de esperanza, aunque no de sensatez. May recibió menos votos de los esperados pero al menos pudo ampararse en un proyecto que la trasciende; la salida del Brexit.

La situación inglesa es tan tensa que Banksy, el artista que convirtió los muros ingleses en una de las galerías de arte más arriesgadas del mundo, tuvo que ceder en su proyecto de enviar una postal con su obra a cada votante que le enviara una foto de su voto en contra de los conservadores.

Aunque la propuesta estaba limitada a algunos distritos, su convocatoria fue tan llamativa que Banksy se vio obligado a cancelar ante la posibilidad de cometer varios delitos electorales a la vez. Una cosa es vandalizar la lisura de las paredes inglesas con arte y otra muy distinta boicotear las elecciones cruciales de un país en un momento crítico. Hasta los artistas de riesgo toman precauciones en un Reino Unido cuya estabilidad peligra. Hasta Elmo se postula cuando un proyecto de nación parece estar a la deriva junto con una isla cada vez más insular. (Vía: Warp)