¿Qué rayos es el Brexit?

Así resumió uno de los principales diarios de Reino Unido la votación

El Brexit para principiantes.

El Brexit es un juego de palabras, “British-exit” (salida británica); alude a la decisión de los británicos de separarse de la Unión Europea. Para conseguir lo anterior se realizó un referéndum celebrado el pasado 23 de junio, en el que participaron casi tres cuartas partes de los electores. En la boleta se les preguntó si aún debían permanecer en la Unión Europea.

A pesar de la campaña a favor de la permanencia, encabezada por David Cameron –primer ministro inglés– y por el Partido Laborista –principal partido de oposición–, la decisión mayoritaria fue separarse de la Unión Europea. La diferencia fue mínima, poco menos de cuatro puntos porcentuales (51.9% a favor de permanecer y 48.1% en contra).

Una boleta de votación a favor del Brexit. (Foto: Mick Baker)

El resultado del referéndum es un hecho sin precedentes. Desde su creación, en 1992, nunca un país miembro se había separado de la Unión Europea. Las consecuencias inmediatas son la renuncia del primer ministro, la devaluación de la libra esterlina y la caída de la bolsa de Londres.

Los expertos financieros advertían que una posible salida afectaría gravemente la economía británica. Una consecuencia inmediata fue la devaluación de su moneda, que está en su peor nivel desde 1985. A largo plazo, se espera un aumento del desempleo y un estancamiento de la economía. Peor aún, con su salida de la Union Europea, el Reino Unido perderá muchos socios comerciales.

Aunque algunos impulsores de la permanencia consideraban exageradas las campañas de miedo que informaban de las consecuencias probables de la salida de la UE, hoy parece que incluso se minimizaron.

David Cameron

A pesar de todo, las advertencias no tuvieron el resultado esperado. Muchos de los electores consideran que no han tenido ningún beneficio desde la creación de la Comunidad Europea, hace casi 50 años. Acusan a la Unión Europea de ser una élite que le resta importancia al Reino Unido para defender sus propios intereses.

En contraparte, quienes promovían la salida ofrecían destinar 350 millones de libras esterlinas al sistema de salud pública, una cantidad que, supuestamente, se aportaba semanalmente a la Unión Europea. El Departamento del Tesoro de la Gran Bretaña demostró que esa cifra era poco creíble.

Incluso, Nigel Farage, uno de los principales promotores de la salida, reconoció que era un error sugerir que esa cantidad se podía asignar al sistema de salud. Sin embargo, tal como muestran las encuestas, esa fue una de las principales razones por las que se votó por la separación.

Nigel Farage, apodado el Le Pen Británico, principal impulsor del Brexit

Otro tema que tuvo mucho eco entre los votantes, particularmente entre los sectores con menos recursos, fue la migración. Este fenómeno ha crecido en los últimos diez años. En el Reino Unido viven casi 3 millones de inmigrantes del resto de la Unión Europea, sobre todo de Europa del Este.

Quienes estaban en contra de la permanencia acusaban a los inmigrantes de reducir el salario de los británicos. Por ello, sostenían, que es necesario implementar medidas urgentes en el sistema migratorio, para recuperar el “control” del Reino Unido.

Los jóvenes estaban mayoritariamente en contra del Brexit

También se decía que en las negociaciones post-salida, los británicos buscarían seguir teniendo acceso al mercado europeo, pero sin pertenecer a él, es decir, sin permitir el libre movimiento de personas. La Unión Europea nunca ha aceptado un acuerdo similar; las posibilidades son casi nulas si se considera que, en el remoto caso que se aprobara, otros países buscarían un arreglo similar. Tras perder el referendum David Cameron ha renunciado. Aún no se sabe quién llevará a cabo las negociaciones. Lo más probable es que uno de los impulsores del Brexit tome su lugar.

Aunque la separación no es inmediata, una vez conocida la decisión, a la propia Unión Europea le interesa acelerar el proceso, pues una salida prolongada podría aumentar la incertidumbre. Hasta el 2009 no existía ninguna disposición jurídica que regulara la separación de un Estado. Los compromisos asumidos tenían el carácter de irrevocable.

El Tratado de Lisboa estipula que el Reino Unido deberá notificar su separación al Consejo de la Unión Europea. En un plazo máximo de dos años se llevarán las negociaciones en las que se establecerían las condiciones de su retirada y de los nexos con la UE. Si en algún momento el Reino Unido deseara reintegrarse a la UE debería iniciar el proceso de integración como cualquier otro país.

El Brexit plantea más dudas que certezas. Quedan pendientes muchas negociaciones para conocer las condiciones de la retirada del Reino Unido. Por ejemplo, no está claro si podrían mantenerse en el mercado único o preferirían negociar un tratado de libre comercio. Tampoco se sabe mucho sobre la situación migratoria de los británicos en la Unión Europea y viceversa o de las circunstancias de la política interior de la Gran Bretaña.

El estrecho margen con el que ganó el Brexit evidenció grandes diferencias geográficas y generacionales. La mayoría de jóvenes están en contra de la salida. Para ellos, se pierden muchas oportunidades, como la posibilidad de vivir y trabajar en cualquier otro país de la Unión Europea.

Las encuestas revelan que la mayoría de jóvenes votó por permanecer en la Unión Europea (64% a favor, 24% en contra), la proporción se invirtió entre los mayores de 65 años (33% a favor, 58% en contra). Mientras los jóvenes concebían en la Unión Europea múltiples posibilidades, las generaciones más grandes veían una fuga del presupuesto público.

Las mismas diferencias se produjeron en distintas regiones de la Gran Bretaña. Por ejemplo, en Gibraltar, la gran mayoría prefería permanecer en la Unión Europea (95,9% a favor, 4,1% en contra), pues esta zona depende del intercambio económico y laboral con el resto de Europa. Lo mismo sucedió en uno de los centros financieros más importantes del mundo, Londres (60% a favor, 40% en contra). Pero este espíritu cosmopolita no tuvo eco en el resto de Inglaterra que apoyó el Brexit.

Una portada The Economist que podría ilustrar la votación

Con este panorama reviven viejos conflictos nacionalistas. En Escocia, la mayoría prefería permanecer (62% a favor, 38% en contra). No se puede perder de vista que en 2014 se celebró un referendum sobre su independencia. El principal motivo para no independizarse fue el beneficio de ser miembro de la Unión Europea. Una vez fuera, es posible que se realice una nueva consulta.

En Irlanda del Norte también se votó a favor de la permanencia (55% a favor, 44% en contra). Tras el Brexit resurgieron las voces separatistas. Los grupos que tradicionalmente han presionado para independizarse del Reino Unido tienen un nuevo argumento: si se integran a la República de Irlanda, podrían reincorporarse a la Unión Europea.

Aunque el Brexit representa el primer gran tropiezo de la Unión Europea, aún no es tiempo de plantear escenarios catastróficos. Quedan bastantes fichas en el juego. Por un lado, existen muchos grupos nacionalistas de extrema derecha que pugnan por la disolución de la Unión Europea, hay otros que ven grandes ventajas competitivas al mantenerse como bloque económico. Habrá que esperar a las negociaciones de la salida para saber si el Brexit es un golpe mortal para la Unión Europea o una válvula de escape para las tensiones que se han generado en su interior.