¿Por qué San Judas en tan venerado en la Ciudad de México?

Como cada 28 de octubre, la iglesia de San Hipólito, en la esquina de Reforma e Hidalgo, se convierte en un centro de peregrinaje de todas partes de la Ciudad de México. No van a pedirle favores al patrono de la iglesia, sino a San Judas Tadeo. Aunque es una tradición “nueva”, es una de las más arraigadas de la ciudad: ¿qué llama de San Juditas lo mismo a jóvenes que a amas de casa, a presos o a doctores?

San Judas en San Hipólito

Como curiosidad, ironía o mera casualidad, la iglesia donde se reúnen cada 28 de mes (pero más específicamente los 28 de octubre) los fieles a San Judas Tadeo no está dedicada a su santo, sino a Hipólito, cuyo santoral es bastante ignorado, el 13 de agosto.

¿Por qué se celebra a San Judas en una iglesia que no está dedicada a él?

La iglesia, primero una ermita mandada a construir por Cortés tras la caída de México Tenochtitlán en conmemoración de “los mártires” de la Noche Triste, pasó dos reconstrucciones: en 1777 y en 1892. Fue apenas hasta la década del 50 del siglo XX que se le dedicó una capilla en la iglesia a San Judas Tadeo, y no fue sino hasta 1982 cuando se empezaron a registrar, de acuerdo a fieles y a la Iglesia católica, milagros “por la gracia” del santo.

La iglesia, de ser un templo a los caídos a manos de los mexicas durante la conquista, se ha convertido, desde hace 34 años, en un punto de peregrinaje de millones de capitalinos.

La devoción y la comunidad: la religión como identidad

Toda religión se basa en una comunidad: esa comunidad se rige y se identifica por elementos no sólo morales y éticos (vaya, la gran mayoría de las religiones tienen las mismas reglas morales básicas), sino también marcas externas que permiten identificarse entre ellos.

Los sikhs usan turbantes y barbas largas, los hombres judíos kippahs, los católicos crucifijos como joyería, los santeros pulseras, ropa de colores específicos… Estos elementos identificadores sirven para reconocerse entre ellos, pero también como una especie de metonimia: toda la comunidad de mi fe está ahí, en ese crucifijo, en esa estampa de Charbel o en ese escapulario.

Devotos de San Judas Tadeo en San Hipólito
Devotos de San Judas Tadeo en San Hipólito

San Judas tiene una encomienda un tanto etérea y difícil de definir: es el “santo patrono de las causas imposibles y desesperadas”: esas causas pueden ser problemas financieros, estar preso, tener un hijo enfermo, ser pobre, pertenecer a una pandilla, tener las vidas de cientos de personas en tus manos o ser madre… En una ciudad donde la vida no está garantizada para nadie, donde la precarización de esas misma vida para más de la mitad de sus habitantes hace que cada día sea una “causa imposible”.

La devoción a San Judas, en cierta medida, es fácil vincularla con la de la Virgen de Guadalupe (aunque, quizá, sin el evidente sincretismo de la segunda): los dos son patrones de la ciudad y de sus marginados, pero también de todos aquellos que se les acerquen.

San Judas Tadeo en iglesia de San Hipólito
San Judas Tadeo en iglesia de San Hipólito

Memes, clasismo y fe

Mi familia, católica quizá solo en el nombre, fue devota de San Judas por muchos años: nací con suficientes enfermedades y problemas médicos como para que se me considerara una “causa imposible y desesperada”. Llegamos a ir algún 28 de octubre, pero tanta gente impidió que entráramos a San Hipólito, así que escuchamos la misa desde el atrio, junto con miles de personas que llevaban también sus propias causas imposibles.

Devotos de San Judas Tadeo
Devotos de San Judas Tadeo

Las burlas, ahora a través de memes, de la fe y devoción de miles de personas, se articulan desde un doble discurso: la superioridad moral de los que se creen “fuera de los engaños de la religión” y el rampante clasirracismo mexicano.

Las burlas clasirracistas equiparan moralmente la devoción con la pobreza y la ignorancia mientras reafirman el hecho de quien las enuncia (las reuitea o las comparte en Facebook) está fuera de ese sistema. No sólo son una falacia y la repetición ad nauseam de “argumentos” que desacreditan las experiencias de millones, sino que, además, son gritos de quienes se niegan a ver los mismos elementos de devoción (si bien no religiosa) que replican en múltiples circunstancias.

Memes clasirracistas de San Judas Tadeo
Memes clasirracistas de San Judas Tadeo

Hoy, San Hipólito será el punto de encuentro de miles de fieles. La efigie de San Judas escuchará millones de plegarias, lo mismo de unos padres de un niño enfermo, que de un doctor, de un abogado de oficio, una policía o un carterista. Al menos ellos sí tienen claro en qué creen, con quienes han hecho comunidad y con quienes se identifican.

Raúl Cruz V. (@rcteseida)

Por: Redacción PA.