¿Por qué las gasolineras que no son Pemex tampoco tienen gasolina?

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Una de las grandes dudas de los consumidores mexicanos respecto al desabasto de gasolina es: ¿por qué las gasolineras de marcas distintas a Pemex también están sufriendo escasez de combustible? ¿No que se había abierto el mercado? La respuesta a esta pregunta tiene que ver con el esquema de logística y distribución que tiene nuestro país y que está prácticamente monopolizada por Pemex.

El sector logístico es una industria intermedia entre los centros de producción y las estaciones de servicio, es decir, está encargada de transportar los combustibles a los distintos puntos de consumo (gasolineras, fábricas, centrales eléctricas, entre otros) y de almacenamiento. En este sentido, Pemex es el principal actor económico de esta industria ya que controla alrededor del 94% del mercado de distribución de combustibles, esto según cifras de la Secretaría de Energía.

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Esto quiere decir que las distintas empresas participantes en el mercado de la venta de gasolina, independientemente de si son de la marca Pemex, compran gasolina a la paraestatal, a la cual se le añaden sus respectivos aditivos y es vendida en un precio de mercado que varía según la marca (Repsol, G500, Total, por ejemplo). Recordemos que a raíz de la Reforma Energética, aprobada en 2013, se abrió el mercado para extraer, almacenar, distribuir y comercializar combustible, con lo que se rompió un monopolio de Estado de más de 70 años.

Las empresas privadas entraron al negocio de la comercialización de combustibles desde 2016, la mayoría de estas empresas compran el combustible de Pemex y, como decíamos, le añaden sus propios aditivos que le dan al combustible las características que la marca ofrece. No obstante, a partir de ese mismo año, la Secretaría de Energía emitió permisos a las empresas para la importación de gasolina, hasta noviembre del año pasado, la dependencia emitió 522 permisos de importación.

Estos permisos, permiten a empresas privadas, en este caso gasolineras, generar su propia logística para obtener el combustible que van a comercializar. Por ejemplo, la empresa Exxon Mobil, importa su propio combustible a través de tren desde su refinería en Texas, por lo que no dependen de Pemex Logística para abastecerse de combustible.

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Según datos de Sener, actualmente las compañías privadas representan el 27% de las gasolineras totales, de todas ellas el 69% son nacionales y el 31% extranjeras.  Asimismo, los permisos de importación de gasolina representan apenas el 5.88% del total de la gasolina vendida en el país.

Por esta dependencia de los comercializadores con Pemex Logística, es porque la escasez de combustible prácticamente se generalizó en la mayoría de las gasolineras, salvo algunas estaciones que importan su propio combustible como Mobil, BP o Shell. Incluso estas empresas no tuvieron abastecimiento al 100% ya que todavía no generan la logística suficiente para dejar de suministrarse a través de la paraestatal mexicana.

De hecho, los problemas logísticos y de abastecimiento que ha dejado la estrategia del gobierno federal contra el robo de combustibles, que se estima, han generado pérdidas a la IP por 5 mil millones de pesos, podrían ser un incentivo para las empresas para generar inversiones en logística y reducir la dependencia del suministro de Pemex. Si esto sucede, Pemex sería el gran perdedor en la medida en que su volumen de ventas se verían mermadas; este sería otro daño colateral no calculado por la administración de López Obrador en su estrategia contra el llamado “huachicol”.